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Beato chileno-vallisoletano José Agustín Fariña Castro (Valladolid 1879-Paracuellos 1936)

Fariña Castro, Alfredo Fernando. José Agustín. Valladolid, 20.III.1879 – Paracuellos del Jarama (Madrid), 30.XI.1936. Agustino (OSA), escritor, predicador, editor, mártir de la fe católica y beato.

Biografía

Alfredo Fariña Castro, de origen gallego, pero nacido en Valladolid, fue su nombre de bautismo y confirmación, esta última recibida en la parroquia de Santa María de Guía (Las Palmas), en las Islas Canarias, donde Juan Francisco, su padre, de profesión telegrafista, había sido trasladado al poco tiempo de nacer Alfredo. Filomena Castro fue su madre.

En el seminario de Las Palmas se inició en los estudios de Latín y Humanidades, al tiempo que fue descubriendo su vocación a la vida religiosa. Ingresó en la Orden de San Agustín el 24 de marzo de 1894, para profesar en el convento de Calella (Barcelona), de la Provincia agustiniana de Castilla, el 25 de marzo del año siguiente. Entonces cambió su nombre de pila, Alfredo, por José Agustín. Los estudios de Filosofía los comenzó en el colegio San José de Valencia de Don Juan (León), adonde llegó el 24 de julio de 1895. En 1896, 4 de enero, partió desde el puerto de Barcelona rumbo a Chile para afiliarse, junto con otros diez religiosos, a la Provincia agustiniana de Chile, por entonces necesitada de jóvenes religiosos. En el convento de San Bartolomé, en la ciudad de Talca (Perú), finalizó los estudios de Filosofía y Teología. Fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 1902 en el convento Nuestra Señora de Gracia, de Santiago de Chile.

Durante su estancia en la provincia de Chile desempeñó varios oficios: procurador, rector de la iglesia talquina y desde 1906 se encargó de la formación de novicios en calidad de maestro, no cesando en este cargo hasta 1917. Como formador escribió un libro, el Tesoro del novicio (Talca, Chile, 1910), de amplia difusión entre varias generaciones de jóvenes agustinos.

También dirigió la Tercera Orden de San Agustín y la Pía Unión de la Virgen del Buen Consejo.

Ya promotor de esta advocación mariana, José Fariña creó y dirigió la primera publicación periódica de los agustinos de Chile. En 1909 apareció con el nombre de La Hojita del Buen Consejo, y a partir del número 15, de 26 de mayo de 1910, cambió de título, denominándose en adelante El Buen Consejo. Fariña fue su director hasta noviembre de 1917. La sede de la dirección, redacción, imprenta y administración de la revista se encontraba en el mismo convento de San Bartolomé de Talca. Varios artículos escritos en esta publicación por José Agustín Fariña fueron recogidos luego en el libro titulado Diversas prácticas a la Madre del Buen Consejo (Talca, Chile, 1911). En esta época redactó y publicó la obra Meditaciones prácticas sobre la Pasión según los Evangelios (Talca, Chile, 1913), y algunos folletos devocionales dedicados a la Madre del Buen Consejo.

El 2 de noviembre de 1917 salió de Buenos Aires hacia Barcelona. Después de afrontar algunas dificultades tenidas con la imprenta de Talca tomó la decisión de venderla, hecho que suponía el comienzo del fin de su etapa en Chile. Sin embargo, en él continuaba vivo el deseo de difundir al pueblo cristiano las virtudes de los más destacados religiosos y religiosas de la Orden Agustiniana. Por esta razón el prior general de la Orden, Tomás Rodríguez, le llamó a Roma para que ejerciese el cargo de vice-postulador de las Causas de Beatificación y Canonización de los siervos de Dios. Cuando se encontraba de camino hacia la Ciudad Eterna, en Francia fue detenido y encarcelado por ser considerado persona sospechosa de espionaje, al figurar con el nombre religioso de José Agustín, y no con el de Alfredo. En el tiempo que permaneció en prisión, un mes aproximadamente, Agustín Fariña experimentó la protección divina por mediación de la agustina Cándida de San Agustín, según escribió en carta dirigida a Benigno Fernández, de fecha 27 de junio de 1918. Una vez puesto en libertad, no pudiendo continuar su viaje regresó a España, incorporándose a su Provincia de Castilla como hijo que era de la misma. Su primer destino fue al colegio de Huelva. Aquí estuvo dedicado a la enseñanza y al ejercicio del ministerio sacerdotal. Desde el mes de junio de 1920 comenzó a formar parte de la comunidad de Calahorra (La Rioja) para encargarse de la formación, y llegó a ocupar el cargo de maestro de novicios (1923-1927) y de profesos agustinos (1921-1923).

En este tiempo y durante más de una ocasión mostró en público sus conocimientos y habilidades musicales, como también lo hizo con la pluma al redactar dos devocionarios, uno a la Madre del Buen Consejo, y otro a santa Rita, bajo el título Manojillo de Rosas de Santa Rita (Barcelona, 1925); una biografía de Asunción Galán de San Cayetano (Barcelona, 1924), y Doctrina de oración de Alonso de Orozco (Logroño, 1927). La Orden Agustiniana le concedió el grado de lector en Filosofía con fecha 14 de octubre de 1924.

José Agustín Fariña, conocedor del estado de penuria y aislamiento en que se encontraban las agustinas contemplativas manifestó interés en unir, a modo de Federación, los conventos de la misma Orden religiosa de forma semejante a como lo haría más tarde la Santa Sede con la constitución Sponsa Christi. Este proyecto no pudo llevarlo adelante. Luego ideó la publicación de una revista que sirviera de ayuda espiritual, lazo de unión y medio de comunicación entre las religiosas agustinas. A su vez, proyectaba la creación de una imprenta propia, pero no logró su aprobación por la Provincia de Castilla, motivo por el que solicitó autorización para trasladarse al monasterio de El Escorial (Madrid), con el fin de editar la tan esperada revista en la imprenta del Real Monasterio. En 1927 comenzó a residir en la comunidad agustiniana de El Escorial y en enero de 1928 salía el primer número de la revista Vergel Agustiniano, publicación mensual dedicada a la reflexión sobre aspectos de la vida cristiana en general y religiosa agustiniana en particular. José Agustín Fariña fue su fundador, primero y último director, redactor y colaborador habitual de Vergel Agustiniano durante ocho años de vida de esta publicación (1928-1935). Fue calificada de “armónica en sus partes; de orientación segura y bien determinada; exhalando un aroma agustiniano que conforta a los de dentro y aproxima a los de fuera; sobria, sencilla”. Por las cartas y documentación publicada sobre las misiones, principalmente de China, continúa interesando a los historiadores. También publicó José Agustín Fariña desde la misma imprenta escurialense un boletín titulado Flores de santidad, con breves perfiles biográficos y espirituales de religiosas y religiosos agustinos fallecidos con fama de santidad. La actividad literaria la compaginaba con labores pastorales en la comunidad religiosa y en la Real Basílica de El Escorial en el confesionario y la predicación dominical.

Fariña impulsó la beatificación de María Juana Guillén (muerta en 1607), agustina de Orihuela (Alicante), con la fundación en 1929 del boletín La Virgen Oriolana, y publicación de una biografía popular, además de una novena de la venerable Guillén, impresa por vez primera en El Escorial en 1932, reeditada por Balbino Rano en 1991, junto con la biografía.

El mismo objetivo persiguió con la sierva de Dios Cándida de San Agustín (muerta en 1861), creando en 1931 el boletín La Perla de Valdepeñas. Su vida y virtudes las publicó en Vergel Agustiniano, años 1931 y 1932.

“Fue un infatigable operario en la viña del Señor, un escritor fecundo y atildado, un fervoroso predicador evangélico, un experto y excelente confesor y director de almas y un ardiente apóstol de Cristo”, sentenció G. Gutiérrez. En efecto, José Agustín Fariña fue director espiritual de casi toda la comunidad de agustinos de El Escorial, labor apostólica que ejercitó hasta el final de su vida, con mayor insistencia durante los casi tres meses de estancia en el colegio escolapio de San Antón (Madrid), habilitado como cárcel, después de haber sido privado de libertad el 6 de agosto de 1936, y corriendo la misma suerte que otros religiosos agustinos de San Lorenzo de El Escorial.

Los testigos de vista afirman que Fariña “discutía a veces con los descreídos acerca de Dios y de la religión con el fin de convertirlos; que salió en defensa de los agustinos jóvenes, cuando eran sometidos por los carceleros a pruebas duras contra su vocación; y que, hallándose, ya maniatado junto al camión que había de conducirle al lugar del suplicio, trazaba la señal de la cruz con sus manos atadas e impartía la absolución a sus compañeros de martirio”. Continúa relatando el padre Llamas, en su libro Mártires Agustinos de El Escorial, que “la serenidad con que el P. José Fariña hablaba de su posible martirio era para admirar: ‘Si nos matan, mejor; moriremos por Dios’, le oímos exclamar más de una vez”. Llegado el momento de entregar la vida, según afirman los testigos presenciales, José Agustín Fariña “estaba sonriente y lleno de satisfacción, como quien conseguía el supremo anhelo de su vida”. La mañana del 30 de noviembre de 1936 cayó asesinado en Paracuellos del Jarama (Madrid), junto a él fueron asesinados por las milicias socialistas otros cincuenta frailes agustinos: Luis Abia Melendro —Abia de las Torres (Palencia), 28 de febrero de 1919—; Bernardino Calle Franco —Ituero Seco (Palencia), 17 de mayo de 1916—; Pedro José Carvajal Pereda —Peñacastillo (Cantabria), 16 de julio de 1912—; Miguel Cerezal Calvo —Palencia, 12 de diciembre de 1871—; Víctor Cuesta Villalba —Mantinos (Palencia), 13 de mayo de 1917—; José Dalmau Regás —Calella (Barcelona), 16 de diciembre de 1886—; Ramiro Alonso López —Pozuelo de Tábara (Zamora), 28 de marzo de 1915—; Dámaso Arconada Merino —Carrión de los Condes (Palencia), 17 de agosto de 1904—; Nemesio Díez Fernández —Prioro (León), 20 de febrero de 1913—; Matías Espeso Cuevas —San Martín de Valdetuéjar (León), 22 de febrero de 1901—; Francisco Fuente Puebla —Buenavista de Valdavia (Palencia), 17 de octubre de 1916—; José Gando Uña —Villageriz de Vidriales (Zamora), 15 de julio de 1910—; Joaquín García Ferrero —Morales de Valverde (Zamora), 21 de agosto de 1884—; Arturo García de la Fuente —Madrid, 19 de junio de 1902—; Nemesio García Rubio —Vegapugín (León), 17 de abril de 1912—; Esteban García Suárez —Canales (León), 1 de agosto de 1891—; Benito Garnelo Álvarez —Carracedo de Monasterio (León), 12 de enero de 1876—; Gerardo Gil Leal —La Vid (Burgos), 3 de octubre de 1871—; Marcos Guerrero Prieto —Fuente Encalada (Zamora), 12 de mayo de 1915—; Miguel Iturrarán Laucirica —Marquina (Vizcaya), 28 de septiembre de 1918—; José López Piteira —Arroyo Blanco (Camagüey, Cuba), 27 de marzo de 1913—; Constantino Malumbres Francés —Frómista (Palencia), 10 de marzo de 1872—; Francisco Marcos del Río —Lodoso (Burgos), 27 de enero de 1874—; Ricardo Marcos Reguero —Villanueva de las Manzanas (León), 9 de junio de 1891—; Julio Marcos Rodríguez —Carrizal (León), 16 de marzo de 1914—; Julio María Fincias —Santa Eulalia de Tábara (Zamora), 29 de septiembre de 1916—; Román Martín Mata —Buena Vista de Valdavia (Palencia), 22 de mayo de 1918—; Melchor Martínez Antuña —San Juan de Arenas (Siero, Asturias)—; Pedro Martínez Ramos —Figueruela de Arriba (Zamora), 25 de octubre de 1902—; Isidro Mediavilla Campo —Villasur de Cieza (Palencia), 12 de mayo de 1913—; Helidoro Merino Merino —La Puebla de Valdavia (Palencia), 26 de febrero de 1901—; Juan Monedero Fernández —Roa de Duero (Burgos), 11 de septiembre de 1881—; José Noriega González —Barriosuso de Valdavia (Palencia), 10 de febrero de 1915—; Gerardo Pascual Mata —Cerezal (León), 25 de septiembre de 1915—; José Antonio Pérez García —Villapodambre (León), 9 de abril de 1918—; Agustín Renedo Martino —Baños de la Peña (Palencia), 26 de agosto de 1870—; Mariano Revilla Rico —Buenavista de Valdavia (Palencia), 12 de diciembre de 1887—; Benito Rodríguez González —Armellada (León), 18 de marzo de 1873—; Conrado Rodríguez Gutiérrez —Villanueva de la Peña (Palencia), 24 de noviembre 1901—; Macario Sánchez López —Hoyocasero (Ávila), 29 de febrero de 1884—; Tomás Sánchez López —Hoyocasero (Ávila), 18 de septiembre de 1890—; Juan Sánchez Sánchez —Diego Álvaro (Ávila), 27 de enero de 1882—; Pedro Simón Ferrero —Puente Encalada (Zamora), 22 de octubre de 1916—; Luis Suárez-Valdés Díaz de Miranda —Ciaño (Sama de Langreo, Asturias)—; Dionisio Terceño Vicente —Congosto de Valdavia (Palencia), 25 de mayo de 1912—; Máximo Valle García —Villanueva de Abajo (Palencia), 30 de diciembre de 1915—; Pedro de la Varga Delgado —Valladolid, 30 de julio de 1904—; Benito Velasco Velasco —Arroyal de Vivar (Burgos), 20 de marzo de 1884—; Eusebio Julián Zarco Cuevas —Cuenca, 27 de julio de 1887—; Constantino Malumbres Francés —Frómista (Palencia), 10 de marzo de 1872 – Paracuellos de Jarama (Madrid), 30 de noviembre de 1936—.

Setenta y un años después, el 28 de octubre de 2007, fue beatificado en Roma por Benedicto XVI, junto con otros cuatrocientos noventa y siete hermanos en la fe que dieron su vida por amor a Jesucristo en tiempos de la última persecución religiosa en España.

La obra de Fariña se caracteriza por la sencillez, claridad y agilidad de su escritura. Los poemas que compuso encierran la belleza de la devoción cristiana y agustiniana, y su obra toda, en general, causa admiración por la sensibilidad humana y calidad espiritual que transmite. Sus escritos pertenecen en su mayoría al género hagiográfico y devocional de la época, con abundantes citas de escritores espirituales, como san Agustín, Santa Teresa, san Francisco de Sales, san Bernardo y San Juan de la Cruz.

Corte de María del Buen Consejo: Triduo y devocionario, Talca (Chile), Imprenta J. M. Garrido, 1908

“Compendio de la vida del beato Esteban Bellesini, párroco agustino de Genazano”, en El Buen Consejo (Talca, Chile), vol. I, n.º 5 (1909)

vol. II, n.º 15, 1910

Tesoro del novicio, Talca (Chile), Imprenta del Buen Consejo, 1910

Prácticas diversas en honor de María, Madre del Buen Consejo. Corte, Triduo, Devocionario y Novena, por el P. José Agustín Fariña, OESA. Oficio parvo de la Virgen del Buen Consejo por el M. R. P. M. Víctor Maturana, Agustino. Oraciones diversas, Talca (Chile), Imprenta del Buen Consejo, 1911

Meditaciones prácticas sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según los santos Evangelios, Talca (Chile), Imprenta de El Buen Consejo, 1913

Los siete sábados de la Virgen del Buen Consejo, Talca (Chile), Escuela Tipografía del Salvador, 1915

Vida de la Sierva de Dios Sor Asunción Galán de San Cayetano, Religiosa de velo blanco del Convento de Agustinas Concepcionistas de Fregenal de la Sierra. (Badajoz- España) (1867-1901), Barcelona, Luis Gili, 1924

Devocionario de Nuestra Señora del Buen Consejo, Barcelona, Luis Gili, 1925

Manojillo de Rosas de Santa Rita. Devocionario en honor de la popular Santa, abogada de imposibles, Barcelona, Luis Gili, 1925

Doctrina de oración del Beato Alonso de Orozco, O.E.S.A., Logroño, Imprenta y Librería General Vda. de Santos Ochoa, 1927

“Vida de la Sierva de Dios, Sor María Juana Guillén, Agustina de Orihuela”, en Vergel Agustiniano, 4 (1931), págs. 279-286, 333-338, 364-372, 409-415 y 455-464 (nueva ed. de B. Rano, con el título Venerable María Juana Guillén o El valor de optar por la mayor santidad, 1575-1607, Valladolid, Ed. Estudio Agustiniano, 1991)

Novena de la Sierva de Dios Sor María Juana Guillén, Agustina de Orihuela, El Escorial, Imprenta Real Monasterio, 1932

Vida del Beato Federico de Ratisbona, Hermano de obediencia de la Orden de San Agustín, El Escorial, Imprenta Real Monasterio, 1932

“La sagrada forma de El Escorial”, en El Buen Consejo (Santiago de Chile), II/21 (1939), págs. 20-23

Vida religiosa de Sor María Cristina de Jesús Sacramentado, inéd.

Apuntes para pláticas (inéd.).

Bibliografía

G. de Santiago Vela, Ensayo de una Biblioteca Ibero- Americana de la Orden de San Agustín, II, Madrid, Imprenta del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1915, págs. 401-402

A. M. Escudero, “El P. José Agustín Fariña”, en Toma y Lee (Santiago de Chile), 15 (1939), págs. 36-37

C. Vicuña, Mártires agustinos de El Escorial, El Escorial, Imprenta del Monasterio, 1945, pág. 192, 199, 208, 212, 224 y 237

A. del Fueyo, Los agustinos en la revolución y en la cruzada, Bilbao, Escuelas Gráficas Santa Casa de la Misericordia, 1947, pág. 148

G. Gutiérrez, “R. P. José Agustín Fariña Castro, mártir agustino de la cruzada (1879-1936)”, en La Vida Sobrenatural, 33/55 (1953), págs. 219-228

J. A . Massone, 65 años de bibliografía agustiniana en Chile (1921- 1985), Santiago de Chile, Ed. Agustinianas, 1986, págs. 81- 86

R. L azcano, “José Agustín Fariña Castro, mártir y apóstol de la Iglesia (1879-1936)”, en Participación. Boletín de Información de la Provincia de Castilla, 74 (1992), págs. 54-55

Los Agustinos en Calahorra. Cien años de historia (1894‑1994), Madrid, Ed. Revista Agustiniana, 1994, págs. 106, 111, 117, 164, 324, 328 y 353-354

G. Carrasco Notario, Luces y sombras. 400 años de presencia agustiniana en Chile, Santiago de Chile, Ed. Agustinianas, 1995, págs. 216-217

“Un beato para la provincia agustina de Chile: El P. José Agustín Fariña”, en Peregrino. Revista de la Provincia Agustiniana de Chile, 16- 26 (1998), págs. 29-33

R. L azcano, Provincia de Castilla. Orden de San Agustín. Actas Capitulares (1895-1999). Estatutos Provinciales (1890-1997). Líneas Programáticas (1981-2001), Madrid, Ed. Revista Agustiniana, 2000, págs. XLVIII, XLIX, CXV, CCXXIII, CCXXIII, CCLXXIV, 45, 50 y 62

B. Estrada Robles, Al servicio de Dios y de la Iglesia. Memoria necrológica de la Provincia de Castilla (1870-2004), Madrid, Ed. Revista Agustiniana, 2005, págs. 250-256

M.ª E. González Rodríguez (ed.), Quiénes son y de dónde vienen, 498 mártires del siglo xx en España, Madrid, Conferencia Episcopal Española, Edice, 2007, pág. 187.

Autor: Rafael Lazcano González

https://historia-hispanica.rah.es/biografias/15933-beato-jose-agustin-farina-castro

 https://www.religionenlibertad.com/blogs/victor-in-vinculis/130718/beato-jose-agustin-farina_23395.html

Terminamos con estos hermosos versos que del Beato José Agustín Fariñas dedica a la Virgen: Madre, yo vengo a llorara tu regazo querido,que traigo mi pecho heridoy mis ojos hechos mar;triste y hondo es el pesarde que a tus plantas me quejo;más sé que su amargo dejosabrá calmar tu dulzura,pues eres, oh Virgen pura,la Madre del Buen Consejo.

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HART, Stephen M. The Life of St Rose of Lima (1586-1617)

Series: Icons of the Luso-Hispanic World

Series Vol. Number: 6

Tamesis Books, Londres, 2026 , 279 pp

Después de 10 años, tras su obra en español, Hart, Stephen M. Santa Rosa de Lima, la evolución de una santa (Editorial Cátedra Vallejo, 2017) sale la biografía que acabo de recibir por correo gracias a la gentileza del autor. Con cubierta de pasta fuerte, muy bien encuadernada y cuidada edición que hace cómoda su lectura. 

En la presente edición, añade algunos aspectos que vienen a ser actualizaciones, teniendo en cuenta los comentarios críticos recibidos y su propia investigación. Se subraya la importancia de la influencia global de la Santa de Lima, no sólo en el sur de Italia, como puso de manifiesto en la Edición crítica del Segundo Proceso Apostólico de Santa Rosa de Lima (Lima, Cátedra Vallejo, 2019) sino también en Asia, principalmente en Las Filipinas. Al respecto, se incluye el detallado análisis de un milagro sucedido en la Ciudad de Santa Rosa, Filipinas, durante la Segunda Guerra Mundial.

Como señala la propia editorial, la influencia de la Rosa de Lima, patrona del Perú, Filipinas, India y los pueblos indígenas de América, en la evolución de la cultura latinoamericana y, en general, de la cultura cristiana, ha sido significativa. Hasta el día de hoy, se la considera milagrosa y es venerada tanto por católicos como por anglicanos.

Este libro es la primera biografía históricamente precisa de Santa Rosa en inglés. Se basa en la Vita mirabiliis et mors pretiosa venerabiliis sororis Rosae de S. Maria Limensis de 1664 (nunca traducida al inglés) y en los manuscritos de los Procesos Ordinario y Apostólico para ofrecer un relato fidedigno de la vida de Santa Rosa, respetando al mismo tiempo el contexto histórico, político y religioso que regía la creación de la hagiografía en las colonias españolas del siglo XVII.

Como indicábamos al comienzo cabe destacar que incorpora un manuscrito inédito que detalla el Segundo Proceso Apostólico de Santa Rosa, descubierto por el autor en los Archivos Vaticanos, y que nunca antes había sido consultado.

El libro incorpora nuevos descubrimientos del propio autor como de otros historiadores, brindándonos una nueva biografía de una de las santas más importantes de Latinoamérica. De hecho, el autor fue convocado en el Vaticano para compartir sus investigaciones en la conferencia del 27 de enero del 2026 el Aula Magna de la Pontificia Universidad Gregoriana, organizada por la Embajada del Perú ante la Santa Sede, con el apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). En el evento repasó los nueve milagros atribuidos a Santa Rosa, presentados en 1671 ante la entonces Sagrada Congregación de Ritos para demostrar su santidad.  

https://noticias.iglesia.org.pe/santa-rosa-de-lima-conferencia-sobre-la-primera-santa-canonizada-del-nuevo-mundo/

El índice de la presente obra cuenta con los siguientes apartados:

1.     Lista de ilustraciones (40)

2.     Reparto de personajes: De la familia de Rosa, círculo íntimo de Rosa, clérigos y personas vinculados con Rosa

3.     El árbol genealógico de Santa Rosa de Lima

4.     Abreviaturas

5.     INTRODUCCIÓN

6.     PRIMERA PARTE Isabel se convierte en Rosa: 1586-1604

7.     SEGUNDA PARTE El Terciario Dominico en Lima: 1604-1612

8.     TERCERA PARTE 'Una habitación propia' en la residencia de Gonzalo de la Maza: 1612-1615

9.     CUARTA PARTE La Rosa Mística: 1615-1617

10.  EPÍLOGO

(a) El Proceso Ordinario

(b) El [Primer] Proceso Apostólico

(c) El Segundo Proceso Apostólico

11.  APÉNDICE

1- Fuentes

[i] El bosquejo biográfico de 29 capítulos en el proceso apostólico
[ii] Biografía oficial de Leonardus Hansen,  Vita mirabilis et mors pretiosa…  (1664)

2- Los milagros de Santa Rosa de Lima

12.  BIBLIOGRAFÍA

13.  Índice

Las obras anteriores del autor sobre Santa Rosa:

- Santa Rosa de Lima, la evolución de una santa (Editorial Cátedra Vallejo, 2017

- Edición crítica del Proceso Apostólico de Santa Rosa de Lima (1630-1632): Congr. Riti Processus 1573, Archivum Secretum Vaticanum. (Lima: Cátedra Vallejo, 782 pp.

- Edición crítica del Segundo Proceso Apostólico de Santa Rosa de Lima. "Rosa a Sancta Maria III Ord. S. Dominici: Supplementa Proc." (1670). Congr. Riti Processus 2208, Archivum Secretum Vaticanum Lima: Cátedra Vallejo. 2019, 152 pp

https://peru-cristiano.blogspot.com/2019/07/hart-s-edicion-critica-del-segundo.html

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El pasado jueves 18 pude participar en el familiar coloquio –“convivio”- de Razón Abierta en la Universidad Francisco de Vitoria en el que Fabrice Hadjadj en diálogo con Leopoldo Prieto LEÓN XIV nos presentó una selecta antología en siete apartados que tengo el gusto de compartir.

I. LA CONSTRUCCIÓN DE BABEL EN EL GÉNESIS Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LAS MURALLAS DE JERUSALÉN EN NEHEMÍAS

II. DE LA INTELIGENCIA HUMANA (Y ECLESIAL)

III. DIGNIDADES

IV. SOBRE LA OPACIDAD DEL DISPOSITIVO TECNOLÓGICO

V. PARA UNA “NUEVA CONSCIENCIA EDUCATIVA”

VI. AVENTURA DRAMÁTICA Y ESPLÉNDIDA

VII. EL CAMINO DE LA ENCARNACIÓN: LA EUCARISTÍA Y LA VIRGEN MARÍA

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I. LA CONSTRUCCIÓN DE BABEL EN EL GÉNESIS Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LAS MURALLAS DE JERUSALÉN EN NEHEMÍAS

9.La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias. En abstracto, esta, en sí misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en sí; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza. Por eso, la primera elección no es entre un “sí” o un “no” a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna.

II. DE LA INTELIGENCIA HUMANA (Y ECLESIAL)

17... En cada época, de hecho, las res novae instan a esta enseñanza a medirse con las preguntas de la historia a la luz de la Verdad revelada. Por eso, también la IA debe entenderse no como un apéndice temático, o como una emergencia que hay que gestionar, sino como una transformación que interpela desde dentro las categorías de la Doctrina social y exige un mayor desarrollo de la misma, en fidelidad al Evangelio.

27. A la luz de lo dicho hasta ahora, la Doctrina social de la Iglesia se muestra en su faceta más auténtica: no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario. Nace del encuentro entre la verdad eterna del Evangelio y las preguntas de la historia, se deja interpelar por los signos de los tiempos; se nutre de la contribución de las ciencias, las culturas y las experiencias humanas. Por eso, cuando la dignidad de los hermanos se ve desfigurada, cuando la política no responde a los dramas de la humanidad, cuando la economía se vuelve contra la persona o la ciencia traspasa los límites de su método, la Iglesia —junto con las demás confesiones cristianas y los creyentes de otras religiones— debe hacer oír su voz no para dominar, sino para servir a la comunión. Entendida así, la Doctrina social se convierte en una teología de la comunión en la historia; un lugar en el que la Palabra, hecha carne, sigue convirtiéndose en diálogo, memoria y profecía.

III. DIGNIDADES

52. Cuando hablamos de dignidad no siempre usamos la palabra de la misma manera; en ocasiones nos referimos a la dignidad moral, es decir, al modo en el que la persona orienta sus propias decisiones y su propio obrar; otras veces pensamos en la dignidad social, es decir, en las condiciones de vida de la persona y en el respeto concreto que le es reconocido por la sociedad; en otros casos indicamos la dignidad existencial, que alude al modo en el que una persona percibe el valor de sí y de su propia vida. Estas dimensiones de la dignidad pueden crecer o disminuir. Pero más allá de estos significados hay un nivel más profundo, el más importante, que consiste en la dignidad ontológica. Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios; ningún pecado, ningún fracaso, ninguna humillación, ninguna exclusión puede afectar el valor profundo de una vida humana que Él ha querido y llamado al ser.

IV. SOBRE LA OPACIDAD DEL DISPOSITIVO TECNOLÓGICO

80. …algoritmos opacos que reproducen prejuicios y discriminaciones.

95.. Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades.

98. Es oportuno anteponer dos consideraciones: la primera es que cualquier afirmación sobre la IA corre el riesgo de quedar obsoleta en poco tiempo, dada la impresionante velocidad de desarrollo de estos sistemas. En segundo lugar, todos nosotros, incluidos quienes los diseñan, sabemos muy poco sobre su funcionamiento efectivo. Las inteligencias artificiales modernas están más “cultivadas” que “construidas”: los desarrolladores no diseñan directamente cada detalle, sino que crean una arquitectura sobre la cual la IA “crece”. En consecuencia, los aspectos científicos fundamentales —como las representaciones internas y los procesos computacionales de estos sistemas— siguen siendo desconocidos. Se manifiesta, por tanto, la urgencia de un doble compromiso: por una parte, una profundización de la investigación científica; por otra, un ejercicio de discernimiento moral y espiritual.

173...En el mundo de la IA nada es inmaterial o mágico. Cada respuesta que parece inmediata y perfecta proviene de una larga cadena de mediaciones, de una extensa red de recursos naturales, de infraestructuras energéticas y, sobre todo, de personas. Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos —a menudo pésimos— y entrenamiento de modelos. En muchos casos se trata de jóvenes, en su mayoría mujeres, que trabajan duro a cambio de remuneraciones mínimas. A este arduo trabajo invisible se suma la tarea, aún más brutal, de la extracción de los recursos necesarios para la producción de los dispositivos y microprocesadores en los que se basa la IA. En algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa. Además, las redes criminales utilizan plataformas en internet, sistemas de mensajería, pagos anónimos y técnicas de perfilado para reclutar, controlar y trasladar a víctimas de la trata, muchas veces menores de edad, convirtiendo a hombres y mujeres en “datos” que rastrear y “paquetes” para transferir dentro de los mismos circuitos digitales que sustentan gran parte de la economía global. Esta realidad interpela profundamente la conciencia moral de nuestro tiempo. No basta con invocar la eficiencia ni con alabar los beneficios de la innovación, si estos se basan en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta. Si una tecnología promete emancipación, pero produce nuevas formas de subordinación global, contradice el principio fundamental de la dignidad de la persona.

183...La IA puede potenciar la defensa y la protección de los civiles, pero también puede bajar el umbral del uso de la fuerza, hacer opacas las responsabilidades y alimentar una cultura en la que el enemigo queda reducido a un dato y la víctima a un “daño colateral”.

71. La subsidiariedad requiere que dichos procesos no se impongan desde lo alto de modo opaco y unilateral, sino que estén orientados al bien común mediante la transparencia, la responsabilidad y formas reales de participación (auditorías independientes, transparencia en los algoritmos, acceso equitativo a los datos, herramientas de apelación). 

V. PARA UNA “NUEVA CONSCIENCIA EDUCATIVA”

145…El desarrollo de las tecnologías de la información y de la IA hace que los planes de estudios concebidos para otra época queden rápidamente obsoletos, mientras que la organización de la escuela, los espacios, los métodos de evaluación y la propia figura del docente deben replantearse con vistas a una educación verdaderamente integral, abierta a todas las dimensiones de la persona. Es necesario favorecer la formación continua de los docentes a lo largo de toda su vida profesional, para que sepan dialogar de manera positiva con las nuevas tecnologías, ayudando a los alumnos a hacer un uso responsable, crítico y creativo de ellas, y a no sufrir pasivamente su influencia.

[…]

114. La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función. La capacidad de saber cuidarnos los unos a los otros es una dimensión importante de nuestro ser humano. Esta capacidad se aprende y se perfecciona con la experiencia. Leer cuentos a un niño, acompañar a una persona anciana o hacer acogedor un espacio, son gestos que se viven en un ambiente familiar, pero que nos ayudan a aprender y a interiorizar la importancia del cuidado a nivel social y nos entrenan para reconocer al otro como persona digna de atención.

VI. AVENTURA DRAMÁTICA Y ESPLÉNDIDA

128. Para un algoritmo, el error es algo que hay que corregir; para una persona, puede ser el inicio de un cambio profundo. El futuro de una persona no es calculable, sino que está confiado a su libertad ―elevada por la inagotable gracia divina― y a las relaciones que cultiva.

120. Aun cuando el límite se manifiesta como dolor interior, la sensatez humana enseña a no negarlo ni eliminarlo, sino a integrarlo. Para eliminar totalmente el dolor sería necesario, a fin de cuentas, apagar también el amor y el deseo. Quien ama y desea, en efecto, no puede evitar atravesar la prueba y el sufrimiento, y por eso, a lo largo de los años conservamos en nosotros enseñanzas que quedan marcadas como cicatrices, memoria del camino realizado entre libertad y caídas, sueños y decepciones. Sólo gracias al entramado de estos elementos, se realizan en el corazón esas maravillas interiores que nos hacen saborear el gusto más dulce de nuestro ser humanos.  Renunciar a esta aventura, al mismo tiempo dramática y espléndida, en nombre de una presunta superación de todo límite podría ser cualquier cosa, pero no significaría ser humanos.

VII. EL CAMINO DE LA ENCARNACIÓN: LA EUCARISTÍA Y LA VIRGEN MARÍA

232…La Encarnación abre un camino diferente. Mientras las ideologías antiguas y nuevas empujan al hombre a la superación técnica del límite y a elevarse por encima de los demás para afianzar un dominio, el misterio del Hijo de Dios que entra en nuestra condición narra un movimiento opuesto: el Dios vivo que desciende a nuestra historia para liberarnos de toda esclavitud, asume nuestra debilidad y la transforma en lugar de salvación. No hay un momento ni una condición humana que no sea digno de Dios: «De manera que tenemos, como nos enseña nuestra fe y dilucidamos en nuestros misterios, a Dios que nace en la cuna, un Dios que vive y viaja por Judea, un Dios que muere en la cruz y un Dios muerto y sepultado». El futuro de la humanidad encuentra así su criterio en la capacidad de acoger este modo divino de hacerse cercano, de compartir el peso del mundo, de transformar las relaciones desde dentro.

235. El “Amén” que decimos en la liturgia, el Cuerpo que comemos y la Sangre que bebemos, dan forma a toda nuestra vida. La Eucaristía «es el encuentro personalísimo con el Señor y, sin embargo, nunca es un mero acto de devoción individual». En ella se muestra visiblemente que nosotros «somos la Iglesia de Cristo, somos sus miembros, su cuerpo. Somos hermanos y hermanas en Él. Y en Cristo, aun siendo muchos y diferentes, somos uno: “In Illo uno unum”». La Eucaristía nos mueve a la justicia y al compartir, con una atención preferencial hacia quienes sufren el peso de la pobreza y de la marginación. Y mientras las nuevas redes económicas y tecnológicas pueden generar exclusión, aislamiento y dependencias, la Iglesia, alimentada por la Eucaristía, está llamada a hacer visible otro tipo de medida, custodiando los vínculos, devolviendo la voz a los invisibles y orientando los procesos hacia la dignidad de las personas.

244. La Virgen María no sólo nos enseña a ver la obra invisible de Dios, sino que dirige también nuestra mirada «a los puntos de fractura de la humanidad, allí donde se produce la distorsión del mundo, en el contraste entre humildes y poderosos, entre pobres y ricos, entre sacios y hambrientos», enseñándonos «a adquirir un punto de vista diferente para mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes; para ver la historia con la mirada de los pequeños y no con la perspectiva de los poderosos; para interpretar los acontecimientos de la historia desde el punto de vista de la viuda, del huérfano, del extranjero, del niño herido, del exiliado, del fugitivo». De esta manera, la Virgen se convierte en «poetisa y profetisa de la redención», porque de sus labios brota «el himno más fuerte e innovador que jamás se haya pronunciado, el Magníficat; es ella quien revela el diseño transformador de la economía cristiana, el resultado histórico y social, que aún hoy deriva del cristianismo su origen y su fuerza» (Pablo VI). 

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Bateas novohispanas: El brillo de una encrucijada cultural en el Museo de América
José Antonio Benito
Acabo de visitar nuevamente el Museo de América de Madrid, aprovechando que vivo a solo diez minutos de él. Como casi siempre, su patrimonio y la creatividad de sus propuestas vuelven a sorprenderme. En esta ocasión, el título de su nueva exposición temporal me hizo tomar conciencia de la exuberante variedad artística de Hispanoamérica y, al mismo tiempo, de mi propia ignorancia en algunos temas.
Para empezar, tuve que averiguar qué eran y para qué servían las bateas. Se trata de grandes bandejas circulares de madera maciza, vaciadas y decoradas con la técnica del maque o laca. Estas piezas de lujo, destinadas principalmente al ajuar doméstico y decorativo de las élites femeninas del virreinato, pasaron de ser utensilios cotidianos prehispánicos a objetos de un refinamiento técnico y estético extraordinario tras el contacto hispano.
El rescate de una tradición artística
El Museo conserva una colección excepcional de estas piezas, cuyo origen y significado han sido investigados en profundidad por Adrián Contreras, docente de la Universidad de Granada y comisario de la muestra "Bateas novohispanas. Una encrucijada cultural".
A su desvelo se debe la puesta en valor de esta singular tipología artística. Contreras ha logrado identificar y contextualizar la diversidad de los principales centros productivos mexicanos —como Uruapan, Peribán, Pátzcuaro u Olinalá— e incorpora una propuesta novedosa: sumar a Yucatán a este mapa de la producción de lacas novohispanas.
América fue un importante centro de creación artística con continuidad desde la época prehispánica. En los territorios hispanos surgieron producciones originales fruto de la combinación de tradiciones indígenas y nuevas influencias orientales y occidentales. Muchas de estas obras de lujo incluían cerámicas (como los búcaros), mobiliario destacado, biombos de inspiración asiática y las célebres pinturas enconchadas novohispanas.
Técnica secreta y fusión global
A través de un didáctico vídeo, la exposición permite seguir la laboriosa técnica del lacado. Este secreto mesoamericano partía del uso de resinas naturales, como el aceite de chía o el eje (un aglutinante obtenido de insectos).
La técnica se transformó con la llegada del Galeón de Manila, que introdujo las lacas orientales en Nueva España. Se dice que el propio don Vasco de Quiroga —el popular obispo "Tata Vasco"— contribuyó a su perfeccionamiento. Los artesanos locales adaptaron sus métodos para competir en brillo, impermeabilidad y resistencia, logrando un acabado lustroso de gran colorido que no se cuartea y permite decoraciones minuciosas.
Al observar los objetos, destaca una gran variedad iconográfica. Los motivos decorativos mezclan la fauna y flora americanas con:
  • Escenas de la mitología europea
  • Pasajes bíblicos
  • Influencias estéticas de China y Japón
Piezas icónicas y catálogo de referencia
En el recorrido sobresalen obras icónicas firmadas por grandes maestros del siglo XVIII, como José Manuel de la Cerda, además de valiosas arquetas del Monasterio de Las Descalzas Reales cedidas por Patrimonio Nacional.
Aunque hoy se conservan sobre todo los ejemplos más complejos y refinados asociados a las élites, también existieron versiones más sencillas accesibles a otros grupos sociales. La exposición se consolida así como un referente clave para entender las bateas no solo como objetos decorativos, sino como piezas con un profundo significado histórico y social.
Para quienes deseen profundizar, el catálogo de la muestra, coordinado por Adrián Contreras y enriquecido con aportaciones de varios especialistas, incluye estudios técnicos y de materiales que lo convierten en una obra fundamental para el estudio de la laca novohispana.
Datos clave para la visita
  • Fechas: Del 22 de mayo al 18 de octubre de 2026.
  • Precio: Gratuita (ubicada en la Sala Oval).
  • Lugar: Museo de América (Av. de los Reyes Católicos, 6, Madrid).

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Siempre me ha atraído el personaje de rompe y rasga que de encomendero abusador de sus propios indios se convirtió en el abogado defensor de todos los nativos y que no dudó en cruzar varias veces el Atlántico para hacer valer sus derechos ante el propio emperador Carlos I. No me cuadra para nada que le tilden de "mentiroso" y "antiespañol", puede ser exagerado y hasta faltar a la verdad por subjetivismo pero nunca tuvo la intención de engañar, tan sólo puso su ciencia y vida como los auténticos profetas para denunciar la incoherencia de los cristianos y anuncir la buena nueva a los que no lo eran. Esperaba tanto de España que no toleraba ninguna hipocresía y cuando sacudía con sus prédicas no se libraba ni el propio apuntador. Les comparto nuevos apuntes para intentar conocer mejor a este historiador, misionero, que su orden dominica y la diócesis de Sevilla han incoado el proceso de beatificación.

El escritor colombiano Enrique Buenaventura en su obra Un réquiem por el padre Las Casas, evidencia esta paradoja: “¿No es extraordinario que para hablar mal de España tengan que repetir lo que dijo un español?”. Nadie puede negarle hoy la energía puesta en defender al indio, la sustitución de la conquista por la “pacificación”, la cruz sin la espada, el derecho de los pueblos a la autodeterminación, su actitud mental desde “la visión de los vencidos”, cincuenta años consagrados en exclusiva a esta lucha. Catorce veces cruzó el océano de España y de la cristiandad.

Fue un profeta carismático, pieza esencial de la reconstrucción y de la vida de la Iglesia en América cuando la conciencia cristiana se creía sacudida por la empresa del nuevo Mundo. Su profetismo, como denuncia y como palabra de salvación, presuponía un compromiso social y hasta político[1]. Se convirtió en el primer actor de esa apasionante lucha evangélica por la justicia en América marcando de forma indeleble la mentalidad de un continente. Claro que no fue un clarín solitario, un Robinsón aislado. Formó parte de todo un movimiento doctrinal, de misioneros y teólogos, con proyección internacional y vigente en la actualidad.

Su monumental obra "Historia de las Indias" motivó la tesis doctoral del actual cardenal de Lima, S.E. Carlos Castillo Libres para creer. La conversión según Bartolomé de Las Casas en la Historia de las Indias  en la que se destaca que Las Casas enmarca a los indios de acuerdo con la visión de los pobres en el evangelio, tal como subrayó el P. Gustavo Gutiérrez, pensando que “por caminos imprevisibles estarán quizás a la derecha de Dios más que cualquiera de los españoles cristianos. Las Casas contempló a nuestro Dios y Señor Jesucristo crucificado en los indios de hace cinco siglos y percibió que Dios los convertía animándolos, a pesar del pecado de los cristianos. Esto no lo sumió en la pasividad, sino que lo dotó de un sentido más profundo en su indesmayable actividad en favor del indio. El evangelizador y su pueblo encontraron el camino de su propia conversión y así el lugar de su misión: volver a encontrarse con su vocación de pueblo apóstol y ayudar a Dios a que los indios lo encuentren, no solo en su tiempo de muerte sino también en su tiempo de resurrección. Tiempo imprevisible, que sólo Dios puede dar” PUCP, Lima, 2021, 2ª ed., p. 418, . https://repositorio.pucp.edu.pe/bitstreams/967bbb84-68ed-4744-985b-a75812b3c10a/download).

Pero no instrumentalicemos a nuestro misionero dominico. Hasta soviéticos y orientales europeos lo utilizaban contra el imperialismo capitalista. Lo mismo sucede con pocos iberoamericanos que lo hacen paladín de la teología de la liberación desconectada del magisterio de la Iglesia, que dicen querer hacer una historia “comprometida con los pobres”. Hoy más que nunca necesitamos el “compromiso con la verdad” dejando a un lado la seducción de las leyendas y los mitos.

Os aconsejo la biografía de Paulino Castañeda[2], editor de sus obras, así como la lectura de todos sus trabajos que por vez primera son publicados de forma crítica[3]. 1. Vida y obras / por Álvaro Huerga -- 2. De único vocationis modo / edición de Paulino Castañeda Delgado y Antonio García del Moral -- 3-5. Historia de las Indias / transcripción del texto autógrafo por Miguel Ángel Medina; fijación de las fuentes bibliográficas por Jesús Ángel Barreda; estudio preliminar y análisis crítico por Isacio Pérez Fernández -- 6-8. Apologética historia sumaria / edición de Vidal Abril Castelló [and others] -- 9. Apología / edición de Ángel Losada -- 10. Tratados de 1552, impresos por las casas en Sevilla / edición de Ramón Hernández y Lorenzo Galmés -- 11.1. De thesauris / fijación del texto latino, traducción castellana, introducción e índices (ideológico y general) por Ángel Losada; notas e índices de fuentes bíblicas, jurídicas y otras por Martín Lassègue -- 11.2. Doce dudas / edición de J.B. Lassegue; estudio preliminar, índices y bibliografía de J. Denglos -- 12. De regia potestate / edición de Jaime González Rodríguez; introducción de Antonio-Enrique Pérez Luño. Quaestio theologalis / edición de Antonio Larios Ramos y Antonio García del Moral y Garrido -- 13. Cartas y memoriales / edición de Paulino Castañeda [and others] -- 14. Diario del primer y tercer viaje de Cristóbal Colón / edición de Consuelo Varela.  

En este año 2026 en que se conmemora el V Centenario de la Escuela de Salamanca, por recordar los 500 años de la incorporación de Francisco de Vitoria a la Universidad de Salamanca, se impone un estudio objetivo y real de sus protagonistas como es el caso de nuestro hombre: Fray Bartolomé de las Casas. Dejemos las leyendas y los mitos, forjemos una historia con verdad y vida.

En el P. Las Casas hay una pugna entre la historia y la profecía. Como advierte el P. José Carlos Martín de la Hoz, participante en la Comisión histórica del proceso de beatificación del P. Las Casas, no se canoniza su obra como historiador, que dista mucho de ser científica y veraz, se persigue su acción profética ante la Corona española de velar por el cuidado de los fieles más necesitados de las Indias, los indios, logrando “la verdadera conversión de los encomenderos de su diócesis, y de paso la de los demás habitantes de las Indias” [4].

 De modo utópico, las Leyes Nuevas de 1542 decretaban la abolición de la encomienda, pero la aplicación jurídica en la compleja realidad indiana era harto difícil; de hecho, llegó a provocar la muerte del Virrey del Perú, Blasco Núñez de Vela, en su intento. El P. Las Casas no se acobardó, retornó a la Corte después de la comentada azarosa vida pastoral en su diócesis, y puso todo su empeño en su programa de restitución. Como clave de su proyecto evangelizador estaba la conversión de los encomenderos, la eliminación de la esclavitud y el buen ejemplo a los naturales de las Indias. Sin ello, todo se le antojaba como farsa e hipocresía. Bartolomé de las Casas no tiene ningún interés en acumular obras de historia ni de las Indias ni de la Iglesia, “pretende sencillamente reunir argumentos: ejemplos contundentes para golpear la real conciencia y hacerles intervenir en América. Se parece al profeta que anuncia los terribles males que enviará Dios si no se produce una verdadera, urgente y total conversión del pueblo”[5].

Tras las diferentes controversias surgidas por un personaje tan poliédrico, profeta y pastor, cronista e historiador, encomendero primero, dominico después, comparto, el atinado juicio del historiador Pedro Borges Morán, en su obra ¿Quién era Bartolomé de las Casas? "Lo característico de Las Casas no es lo que pensó, lo que se propuso obtener o lo que en realidad logró, porque en eso coincide con todos los demás. Lo característico en él es el modo cómo lo hizo[...] Desde el momento en que se creyó destinado a luchar contra algo, Las Casas, extremista como era por carácter, se convirtió en un inconformista sistemático que divinizó al indio, es decir, a la víctima, y satanizó al español, esto es, al supuesto verdugo.[...] Con ello incurrió en el típico daltonismo propio de los obsesionados por algo, por muy noble que fuera esa obsesión.[...] Es incuestionable que Las Casas, dentro de su mundo irreal o por lo menos parcial, actuó con sinceridad, sin ahorrar esfuerzos y preocupado únicamente por el cumplimiento de la misión divina que creía incumbirle.[...]Sus objetivos y sus esfuerzos merecen elogios. Lo lamentable es que no atinara con el modo ni con los modales. Lo que le sobró de noble utopía, le faltó de prosaico pragmatismo (Rialp, Madrid 1990)


[1] A. Losada lo pone de manifiesto: “La idea de ambos era que, para hacer triunfar su causa a favor de los pueblos oprimidos, había que ganar para la misma a los jefes de Estado y altas jerarquías de la Iglesia. En ello se empeñaron toda su vida y pese a los malentendidos y hasta las calumnias, lo lograron: Lebrel, consejero de Pablo VI y Felipe II”. en “Sobre la huella de Las Casas: El padre Lebrel, pionero de los tiempos modernos”, Los Dominicos y el Nuevo Mundo. Madrid, Deimos, 1988, 352-363.

[3] Bartolomé DE LAS CASAS, Obras completas, 15 vols., Alianza Editorial, Madrid 1989-1990.

[4] MARTÍN DE LA HOZ, José Carlos, “Bartolomé de las Casas: historia y profecía” Fe y Libertad, Guatemala, Vol. 5, Nº. 2, 2022 (Ejemplar dedicado a: Narrativa histórica: libertad y derecho), p.138

 

[5] Ibídem, p. 122.

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