SÁNCHEZ ADALID, J. El Mozárabe (Ediciones B.S.A, Barcelona 2004, pp. 766)

(El destino de dos seres excepcionales en la península Ibérica bajo la dominación musulmana)

Me encanta la precisión histórica de los acontecimientos, protagonistas, lugares, ideas, recreados magistralmente para nuestro tiempo. Basta con ver los epígrafes de su nota histórica (pp.751-763) para comprobar los asuntos decisivos de la obra: los mozárabes, comunidades cristianas bajo el dominio islámico; Almanzor, ambicioso e inteligente caudillo musulmán que llegará en el 997 a destruir el emblemático templo de Santiago de Compostela; los vikingos o normandos que llegaron a saquear los reinos cristianos; los monasterios y clérigos aventureros; Constantinopla como capital del imperio bizantino; Sicilia, Cataluña, Santiago. De igual modo me resulta muy práctico su glosario de términos específicos como "almud" (medida antigua de áridos correspondiente a media fanega), "cadí" (noble árabe, especie de juez o gobernador).  

"La historia nos enseña que las grandes hazañas son sólo fruto del sacrificio" p. 62

Esta gran novela histórica nos sitúa a finales del primer milenio, en la Córdoba de los Califas donde convivían pacíficamente cristianos y musulmanes, unas veces mejor y otras peor avenidos dependiendo del Califa que dirigía los designios de este esplendoroso califato; la situación cambiara radicalmente con la llegada del guerrero Almanzor, ya cerca del año 1.000, que supuso la expulsión de los católicos mozárabes.

Cuando en 939 el emir Abd-al-Rahman III se erige como califa, la España musulmana comienza una etapa de esplendor inigualable cuyo estandarte será su capital, Córdoba. En esta ciudad coinciden Asbag y Abuámir, dos seres separados por su origen a quienes la historia unirá y separará a lo largo de sus vidas.

Asbag, el mozárabe, es un erudito que pronto se ganará la confianza del culto y tolerante califa Alhaquen. Gracias a sus dotes diplomáticas, este clérigo aventurero recorrerá tierras lejanas hasta convertirse en el consejero de algunos de los personajes más emblemáticos del momento.

Por su parte, la trayectoria de Abuámir no será menos sorprendente. Llegado a la capital para estudiar leyes en la madraza de la mezquita Mayor, este joven y ambicioso musulmán desarrollará una fulgurante carrera militar que hará de él el segundo hombre más importante del califato: el legendario y temido Almanzor.

Desde sus distintas posiciones, Asbag y Abuámir viajan hasta el corazón mismo de una Europa que, inquieta, aguarda la llegada de un nuevo milenio.

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León XIV vuelve a sorprendernos con un texto conmovedor dedicado a los santos peruanos, especialmente a Santo Toribio, como auténticos artífices de la peruanidad y solidaridad en el Perú. 

El Papa a la semana social en Perú: "Urge el testimonio de santos de hoy"

León XIV en su mensaje dirigido a la Semana Social que se desarrolla en Lima, Perú, recuerda que ante los desafíos en el orden económico, político y cultural, la acción social de la Iglesia "ha de tener como centro y meta el anuncio del Evangelio de Cristo".
Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano
El Papa León XIV se hace partícipe a través de un mensaje de la Semana Social que se efectúa en Lima, Perú, del 14 al 16 de agosto, recordando los testimonios de santidad en la historia peruana, y exhortando a dar testimonio de los santos de hoy: "de personas que permanezcan unidas al Señor, como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15,5)"  

"Resulta evidente -dice el Papa León-, a quien repase la historia del Perú, que aquellas tierras han sido acompañadas por un designio particular de la Providencia, sobre todo en cuanto a nuestra fe católica, que se ha profesado siempre en armonía con la atención y el servicio a los más necesitados. Sólo así puede entenderse la 'densidad de santidad' que registra esa nación, tan cercana a mi ministerio y a mi plegaria".

Los santos peruanos

Y menciona en su mensaje los testimonios de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, y San Juan Macias; y junto a ellos un evangelizador español en Perú, santo Toribio de Mogrovejo. "Hablan de una presencia vigorosa y fecunda del Evangelio", dice el Papa.

Y contemplando la actualidad, expresa el Papa León XIV que "el dolor por la injusticia y la exclusión que padecen tantos hermanos nuestros nos apremia a todos los bautizados a dar una respuesta que, en cuanto Iglesia, debe corresponder a los signos de los tiempos desde las entrañas del Evangelio".

Los santos de hoy

El Pontífice insiste en la urgencia de la santidad: "urge el testimonio de santos de hoy, es decir, de personas que permanezcan unidas al Señor, como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15,5). Pues los santos no son adornos de un pasado barroco; surgen de un llamado de Dios para construir un futuro mejor".

Luego, sobre la acción social, señala en el mensaje "que toda acción social de la Iglesia ha de tener como centro y meta el anuncio del Evangelio de Cristo, de modo tal que, sin desatender lo inmediato, siempre conservemos la conciencia de la dirección propia y última de nuestro servicio. Pues si no damos a Cristo íntegro, estaremos siempre dando extremadamente poco".

Pan material y Pan la Palabra

Finalmente, el Papa recuerda que "no son dos amores, sino uno solo y él mismo, el que nos mueve a dar tanto el pan material como el Pan de la Palabra que, a su vez, por su propio dinamismo, habrá de despertar hambre del Pan del cielo, ese que sólo la Iglesia puede dar, por mandato y voluntad de Cristo, y que ninguna institución humana, por bien intencionada que sea, puede reemplazar".

"Con el deseo de que estas jornadas sean fructíferas y contribuyan a dar un nuevo impulso a la pastoral social en esa querida Iglesia peruana, a todos imparto de corazón la implorada Bendición Apostólica", concluye el Papa.

TODO EL TEXTO
MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A LOS PARTICIPANTES EN LA SEMANA SOCIAL EN PERÚ

[Lima, 14 al 16 de agosto de 2025]

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Saludo cordialmente a los participantes en la Semana Social, que se realiza en Lima del 14 al 16 de agosto. Agradezco la invitación que me han hecho mis hermanos obispos para compartir unas reflexiones con todos ustedes.

Resulta evidente, a quien repase la historia del Perú, que aquellas tierras han sido acompañadas por un designio particular de la Providencia, sobre todo en cuanto a nuestra fe católica, que se ha profesado siempre en armonía con la atención y el servicio a los más necesitados. Sólo así puede entenderse la "densidad de santidad" que registra esa nación, tan cercana a mi ministerio y a mi plegaria. Los testimonios de vida mística, en santa Rosa de Lima; de caridad ardiente, en san Martín de Porres; y de amor a los pobres, en san Juan Macías, hablan de una presencia vigorosa y fecunda del Evangelio, que nunca descuidó la oración por servir al prójimo, ni tampoco se olvidó de los pequeños mientras engrandecía y embellecía el culto debido al Dios eterno.

A este respecto, son iluminadoras las palabras de san Pablo VI en la canonización de Juan Macías: él «iba uniendo a todos en la caridad, trabajando en favor de un humanismo pleno. Y todo esto, porque amaba a los hombres, porque en ellos veía la imagen de Dios. ¡Cuánto desearíamos recordar esto a cuantos hoy trabajan entre pobres y marginados! No hay que alejarse del Evangelio, ni hay que romper la ley de la caridad para buscar por caminos de violencia una mayor justicia. Hay en el Evangelio virtualidad suficiente para hacer brotar fuerzas renovadoras que, trasformando desde dentro a los hombres, los muevan a cambiar en todo lo que sea necesario las estructuras, para hacerlas más justas, más humanas» (Homilía, 28 septiembre 1975).

Junto a estos tres grandes testimonios de vida cristiana que nos han legado los siglos XVI y XVII, y otros más que aún podrían mencionarse, ¿cómo no recordar el ministerio episcopal de santo Toribio de Mogrovejo, español por nacimiento, pero evidentemente peruano por su actividad misionera y su extensísima labor pastoral? En el curso de su episcopado fundó un centenar de parroquias, convocó un Concilio Panamericano, dos consejos provinciales y doce sínodos diocesanos; todo ello mientras entregaba día a día lo mejor de sus fuerzas en favor de los abandonados y de quienes habitaban aquellas regiones geográficas o culturales que mi Predecesor, el Papa Francisco, llamaba "las periferias". Podemos decir que Toribio fue, en el siglo XVI, el símbolo episcopal de la auténtica sinodalidad y del Evangelio ofrecido en las periferias. Las tierras peruanas lo vieron no sólo en el fragor de una acción apostólica que todavía hoy nos asombra; sino también en la quietud de su rostro sereno y su aspecto recogido y devoto, que mostraban bien de dónde le venía esa fuerza: de una intensa oración y unión con Dios.

Contemplemos ahora nuestro tiempo, atravesado por múltiples desafíos en el orden económico, político y cultural. El dolor por la injusticia y la exclusión que padecen tantos hermanos nuestros nos apremia a todos los bautizados a dar una respuesta que, en cuanto Iglesia, debe corresponder a los signos de los tiempos desde las entrañas del Evangelio. Para ello, urge el testimonio de santos de hoy, es decir, de personas que permanezcan unidas al Señor, como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15,5). Pues los santos no son adornos de un pasado barroco; surgen de un llamado de Dios para construir un futuro mejor. Comprendamos, al mismo tiempo, que toda acción social de la Iglesia ha de tener como centro y meta el anuncio del Evangelio de Cristo, de modo tal que, sin desatender lo inmediato, siempre conservemos la conciencia de la dirección propia y última de nuestro servicio. Pues si no damos a Cristo íntegro, estaremos siempre dando extremadamente poco.

Queridos hermanos y hermanas: no son dos amores, sino uno solo y el mismo, el que nos mueve a dar tanto el pan material como el Pan de la Palabra que, a su vez, por su propio dinamismo, habrá de despertar hambre del Pan del cielo, ese que sólo la Iglesia puede dar, por mandato y voluntad de Cristo, y que ninguna institución humana, por bien intencionada que sea, puede reemplazar. Y, por nuestra parte, no dejemos de recordar las palabras del Apóstol de los gentiles: «No nos cansemos de hacer el bien, porque la cosecha llegará a su tiempo si no desfallecemos» (Ga 6,9).

Con el deseo de que estas jornadas sean fructíferas y contribuyan a dar un nuevo impulso a la pastoral social en esa querida Iglesia peruana, a todos imparto de corazón la implorada Bendición Apostólica.

Vaticano, 4 de agosto de 2025

LEÓN PP. XIV

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Me complace compartir la presentación de esta obra de historia sobre mi pueblo, la villa de Rollán, gracias a la perseverante investigación de su autor, mi primo Mateo Martín Berrocal, quien ya nos ha aportado varios libros sobre su historia, como la del Cementerio, la Segunda República y la Guerra Civil. Con mi felicitación, va mi ánimo de que siga compartiéndonos su rico archivo con nuevas obras que nos ayuden a conocer, querer y comprometernos más con nuestra patria chica. Espero leer y comentar obra tan apasionante. https://salamancartvaldia.es/noticia/2025-08-14-la-historia-olvidada-de-rollan-como-un-fuero-propio-y-la-guerra-forjaron-su-identidad-374547?rc=65Tras 35 años de investigación

La historia olvidada de Rollán: cómo un fuero propio y la guerra forjaron su identidad

Acompañado por el autor, Mingo ha subrayado el objetivo fundamental de estas publicaciones: "divulgar, pero también dar a conocer y, por supuesto, transmitir la memoria de nuestros pueblos". Este libro, del que se han editado 300 ejemplares, se erige como un pilar para que los habitantes de Rollán no solo conozcan sus orígenes, sino que también puedan defender su legado, una de las "consecuencias directas de este tipo de publicaciones", según el diputado.

Una investigación de más de tres décadas

Mateo Martín Berrocal, natural de Rollán y profundamente ligado a su pueblo, inició sus primeras pesquisas en 1988. Lo que comenzó como un interés personal se convirtió en un proyecto de vida, compaginado con su trabajo diario y marcado por innumerables desafíos. El propio autor ha relatado las dificultades de su labor, que le llevó a realizar incontables viajes al Archivo Histórico Nacional en Madrid y a otros centros documentales.

"Tuve una época en la que a mí me resultaba dificultoso, leer algunos textos de los manuscritos, precisamente porque de eso yo experiencia tenía nula", ha confesado Martín Berrocal. La complejidad de descifrar legajos antiguos fue un obstáculo que superó invirtiendo tiempo de sus vacaciones y fiestas locales para sumergirse en los archivos. Este esfuerzo, que se ha prolongado durante más de 35 años y que incluso dio lugar a dos libros previos sobre la República y la Guerra Civil, culmina ahora con esta obra que abarca desde la repoblación medieval hasta la Restauración.

Rollán bajo el señorío de la Orden de Alcántara

El eje central del libro es el extenso periodo de más de 650 años durante el cual Rollán perteneció a la Orden Militar de Alcántara. La villa vivió bajo una doble dependencia: el Priorato de Rollán, que gestionaba los asuntos religiosos, y la Encomienda de la Magdalena, a cargo de los temas civiles. Esta particularidad convirtió a Rollán en un territorio con una jurisdicción especial, casi independiente de la Diócesis de Salamanca.

Martín Berrocal ha destacado que la relevancia histórica del municipio va más allá de lo local. "La importancia de Rollán es notoria. Algunos, incluso, yo creo que trascienden el ámbito de lo local por su interés", ha afirmado el autor. La historia documentada de la villa arranca en 1194, con un escrito que ya menciona la iglesia de San Juan de Rollán, de probable origen románico. Poco después, hacia 1219, pasaría a formar parte de la Orden de Alcántara.

Uno de los hitos que demuestra su singularidad fue la concesión de un fuero propio por parte del maestre de la Orden en 1268, lo que le otorgó una notable independencia del Concejo de Salamanca, consolidado tras un pleito en 1425.

Conflictos con el Obispado y escenario de guerra

La condición de Rollán como priorato 'nulius diócesis' (no dependiente de la diócesis) generó constantes tensiones con el Obispado de Salamanca. Los obispos "no siempre se resignaron a ello, por lo que a veces llegaron a producirse pleitos", ha explicado David Mingo. El más célebre, detallado en el libro, fue el mantenido contra el obispo Jerónimo Manrique de Lara, que requirió la intervención del propio rey Felipe II para dictar sentencia en 1591.

El libro también arroja luz sobre el papel crucial de Rollán durante la Guerra de la Independencia. La villa se convirtió en base de operaciones para una facción de la partida del célebre guerrillero Julián Sánchez 'El Charro'. Desde allí se lanzaron acciones notables, como una refriega contra soldados franceses en el paraje de La Madroña el 1 de enero de 1810, y una audaz incursión en el Teso del Zurguén en la capital salmantina en 1811. El pueblo también sufrió las consecuencias del conflicto, padeciendo un importante saqueo el 18 de marzo de 1808.

El fin de una era

La obra narra el lento y complejo proceso que culminó con el fin del Priorato. Un plan de reajuste diocesano iniciado en 1853 se vio paralizado por la revolución liberal del bienio 1854-1856 y no se retomó hasta años después. Finalmente, el 22 de octubre de 1868 se remitió el expediente al Ministerio de Justicia, sentando las bases para su integración definitiva en la Diócesis de Salamanca.

La histórica pertenencia de Rollán a la Orden de Alcántara concluyó oficialmente el 17 de diciembre de 1873, cerrando un capítulo de más de seis siglos y medio. Con la publicación de esta monografía, que estará disponible en librerías a un precio de 12 euros, Mateo Martín Berrocal no solo ofrece un relato pormenorizado de ese pasado, sino que devuelve a su pueblo una parte fundamental de su identidad, forjada entre fueros, pleitos y el eco de la historia.

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