EL ABUELO SALMANTINO DE HERNÁN CORTÉS.  Dra. María del Carmen Martínez

La polémica suscitada por la visita de Isabel Díaz Ayuso a México ha puesto de nuevo en vitrina a Hernán Cortés. Justo me encontraba leyendo una de las mejores biografías sobre el célebre personaje, la del historiador Esteban Mira Caballos HERNÁN CORTES Una biografía para el siglo XXI Editorial Crítica, Barcelona 2021. Me ha encantado saber que, aparte del paso del joven Cortés por Salamanca, uno de sus abuelos es de mi tierra. Así lo afirma E. Mira en la página 74 de la obra citada. Además, me encuentro con los datos aportados por quien fue mi colega en la Universidad de Valladolid, excelente estudiante y hoy catedrática de Historia en mi alma mater, María del Carmen Martínez,  “Un abuelo bachiller: la ascendencia paterna de Hernando Cortés” Revista de Indias,  Vol. 84, Nº. 290, 2024 (pp.1-24). Me limito a compartir su texto

Uno de los aspectos menos conocidos de la vida de Hernando (Hernán) Cortés es su ascendencia paterna, sobre la que no han faltado propuestas y fantásticas recreaciones. En este trabajo se ofrece una revisión historiográfica de las planteadas y se esclarecen sus antepasados paternos a partir de la probanza que, con motivo de la pretensión de Cortés a un hábito de la Orden de Santiago, se hizo en mayo de 1525 en la ciudad de Salamanca. Mientras que la probanza realizada en Trujillo con aquel mismo fin en el mes de junio aporta información sobre la ascendencia materna de Cortés, la probanza de Salamanca contiene datos inéditos sobre sus abuelos y bisabuelos paternos.

En las últimas décadas, Esteban Mira Caballos ha construido una nueva genealogía del con­quistador y defiende que su abuelo paterno fue Martín Cortés el Viejo, hijo de Nuño Cortés; este último fue armado caballero por Juan II en julio de 1431, en la Vega de Granada. Lo fundamenta en un expediente conservado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid que reúne varias cartas de confirmación obtenidas por los descendientes de Martín Cortés el Viejo, vecino de Don Benito, y una carta ejecutoria que ganó el concejo de dicha localidad en el pleito que mantuvo en la Chancillería de Granada con los hijos de Martín Cortés, vecinos de Don Benito.

Esteban Mira Caballos considera que el padre de Cortés era el menor de los hijos varones de Martín Cortés el Viejo y no duda que la línea del conquistador sea la del caballero premiado por Juan II en 1431 pues «de no ser así estaríamos hablando de la existencia en tierras de Me­dellín a principios del siglo XVI de tres o quizás cuatro personas llamadas Hernando Cortés». Hemos de asumir que la homonimia era frecuente y, por lo tanto, posible la coincidencia.

En la probanza de Salamanca de mayo de 1525 encuentra respuesta el silencio, tantas veces señalado en la probanza de Trujillo, sobre la filiación paterna de Cortés. Este no era tal, sim­plemente la respuesta se encontraba en la realizada en Salamanca, la tierra donde podían dar cuenta de su ascendencia paterna. Así, mientras que en la probanza de Trujillo los testigos tenían mayor conocimiento de la filiación materna, en la de Salamanca se pone de manifiesto la pa­terna. Ambas probanzas deben considerarse una unidad, ya que tenían la finalidad de acreditar la hidalguía del pretendiente para obtener el hábito de la Orden de Santiago.

Otro aspecto relevante de la probanza de Salamanca es que señala que Martín Cortés era natural de Salamanca y que se trasladó a Medellín, donde se casó y era vecino en 1525. Además de los nombres de los abuelos paternos de Cortés (el bachiller Hernán Rodríguez y Mari Her­nández), también proporciona los de los padres de su abuela paterna, Pedro Cortés y Mari Hernández. Por otro lado, la probanza de Salamanca ratifica el nombre del abuelo paterno se­ñalado por Juan Suárez de Peralta, pero no su vínculo con los Monroy, mencionado por López de Gómara y repetido sin discusión, aunque carece de respaldo documental. También aclara que Martín Cortés tomó el apellido de Pedro Cortés, su abuelo materno. Lo más novedoso es que da a conocer que el abuelo de Cortés fue bachiller, dato no mencionado hasta la fecha, sin que dispongamos de más información. La abuela paterna, Mari Hernández según la probanza de Salamanca, asume el apellido de su madre y homónima (Mari Hernández).

Por otro lado, la probanza de Salamanca ratifica que Martín Cortés y Catalina Pizarro no eran conocidos por los testigos como Cortés de Monroy ni Pizarro Altamirano, asociación que consagró López de Gómara y que se ha repetido hasta nuestros días.

Mientras que la probanza de Trujillo avala la filiación de la madre de Cortés, la de Salaman­ca ofrece valiosos datos sobre sus ascendientes paternos. Es deseable que nuevos hallazgos documentales confirmen la información de la probanza de Salamanca, que pone de manifiesto una genealogía de hidalgos reconocidos, pero no con las conexiones que, con posterioridad, al calor de la homonimia, se construyeron con ánimo de encumbrar su linaje. De lo que no cabe duda es que Cortés sigue suscitando interés, al igual que sus documentos o los relacionados con él. En este caso, la probanza de Salamanca resuelve el enigma de su ascendencia paterna.

Para más detalle: https://estebanmiracaballos.blogia.com/2016/070101-la-verdadera-ascedencia-de-hernan-cortes.php

(Imagen del medallón de la Plaza Mayor de Salamanca)

Uploaded Image Uploaded Image

Categories: