RICCARDI, Andrea La Iglesia arde (La crisis del cristianismo hoy: entre la agonía y el resurgimiento), Arpa, Barcelona, 2022, 278 pp

Los incendios veraniegos de mi España se propagaban voraces y no había forma de apagarlos. Yo me encontraba leyendo el presente libro que también versa sobre el incendio presente de la Iglesia.

El autorizado historiador nos ahorra prólogos e introducciones y como periodista de guerra nos escribe desde las llamas y cenizas de la Catedral de Notre Dame de París, recreando el fuego de la noche del 15 de abril del 2019 que paralizó Francia y enmudeció a la humanidad.  Hasta los laicos y ateos franceses sienten un lazo con el que consideran símbolo nacional.

El singular suceso le sirve al autor para interrogar a sus lectores: “¿Está viviendo la Iglesia católica una de sus peores crisis a nivel mundial? ¿Se enfrenta realmente el cristianismo a un problema de vocación religiosa? ¿De qué manera nos afectaría su desaparición? ¿Cómo puede resurgir un clero envejecido, con una estructura masculina anclada en el pasado?”.

La interminable letanía de preguntas llega a inquietar incluso a quienes observan el cristianismo y la Iglesia católica desde el exterior, desde fuera. Para Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant ‘Egidio y prestigioso historiador del mundo contemporáneo y de las religiones, los incendios, los terremotos, las crisis no significan necesariamente final, sino una oportunidad para abrirse al futuro, para renacer, sabiendo que el gran riesgo consiste en contentarse con sobrevivir o en añorar un pasado que se cree mejor. Hoy, la Iglesia está llamada a una condición de lucha, esta vez no contra enemigos externos, sino contra la indiferencia y el descrédito.

La obra se articula en diez apartados: Una Iglesia que arde, la iglesia europea en apuros, ¿Nacionalcatolicismo o evangelización?, en el epicentro de la crisis, Juan Pablo II como ¿excepción o ilusión?, la gran crisis y el papa (Francisco) que viene de lejos (Argentina), la Italia de la COVID y la Iglesia den 2020, un mundo cristiano en transición, el mundo y los pueblos en movimiento, ¿hay futuro?

Como profesional de la historia, reivindica su importancia al calor de la reflexión del P. M.D. Chenu, profeta del Vaticano II, quien argumentaba que uno de los pri8ncipales méritos del concilio fue precisamente evidenciar la dimensión histórica de la Iglesia. De hecho, en la Gaudium et spes se afirma como “deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio”

Sorprende en el libro la lucidez sociológica, valiente y polémica, de Riccardi, sin miedo a señalar los pecados cometidos por la Iglesia en la segunda mitad del siglo pasado y en el primer cuarto del siglo XXI. El autor ofrece una minuciosa radiografía de la crisis del mundo cristiano y analiza con gran profundidad el debate y las distintas posibilidades sobre cómo salir de una situación que nos afecta, en mayor o menor medida, a todos, creyentes y no creyentes.

La lucha del presente no está contra enemigos de fuera sino de dentro, la indiferencia. Cita la expresión de Unamuno: “la respuesta al declive es aceptar la crisis y vivir dentro de ella, con la agonía de una vida que no renuncia”. Su lucha es vencer desde la gratuidad como se vive en el culto, particularmente en la Eucaristía. Citando al cardenal de Lima, Mons. Carlos Castillo: “El amor generoso es amor generador en virtud de la donación de uno mismo voluntaria, gratuita, segura y de por sí fecunda” p.251

 

Sobre datos contundentes del pasado y observaciones históricas precisas, el autor apela al poeta italiano David María Turoldo para proyectarnos hacia una visión que alza la mirada valiéndose de aspiraciones y esperanzas: “Vuélveme a la infancia, Señor, haz que vuelva a ser niño, al sabor auténtico de las cosas, al gusto del pan y del agua…Señor sálvame de la indiferencia, de este anonimato de hombre adulto, del mal que sufrimos sin ser conscientes…y que nos quita la poesía y la fe…Devuélvenos la capacidad de llorar y de alegrarnos, haz que el pueblo vuelva a cantar en tus iglesias” p.255

Termino con las sugestivas con las que termina el libro: “Un pueblo que vuelve a cantar en las iglesias y que en medio de la crisis encuentra la capacidad de alegrarse y de llorar ya no está en el cono de sombra del ocaso, sino que se despierta con la frágil luz del alba del día futuro. Quien cree sabe que la historia de los creyentes no es solo la suya, sino que está animada por el Espíritu. Y, además, ¡todo puede cambiar! La historia está llena de sorpresas, que son dones y, al mismo tiempo, logros humanos, fruto de las corrientes profundas que pueblan la historia de los pueblos y del mundo” p.255

 

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