ROSELL DE ALMEIDA, P. Carlos Ni un ratito con el Diablo (PAULINAS PERU, Lima 2024, 216 pp.)
Chiquitito de formato, pero grandazo de contenido y redacción. Basta con chequear el índice para darnos cuenta del amplio y profundo contenido: Nombres horribles, Los ángeles caídos, el infierno, padre de la mentira, homicida , tentador, presencia demoníaca, las ideologías, el comunismo, ideologías de género, el progresismo, la ambigüedad, soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula envidia, pereza, sacrilegio, pecados contra el Espíritu Santo, el odio, pecados que claman al cielo (contra la vida, la naturaleza, la justicia), ataques contra la fe (brujería, masonería, Nueva Era), el poder de los sacramentales, guantes para noquear al maligno (oración, confesión, eucaristía), los sonidos que ahuyentan al diablo (campanas y rodillas, golpe de pecho y hojas de la Biblia, cuentas del Rosario), san Miguel arcángel, san José terror de los demonios, María Santísima la vencedora del maligno, Jesús derrotó al diablo.
Con este libro, da por cerrada su saga de 10 Ratitos. Lo hace con un texto cuya intención central es mostrar que Jesús ya ha vencido al diablo y a los demonios, enemigos de Dios y de los hombres. Al respecto, nos dice la Sagrada Escritura que el “Hijo de Dios, se manifestó para deshacer las obras del diablo” (1 Jn 3,8)
En esta obra, al igual que en las anteriores, lo mismo que en las homilías, se palpa la inteligencia del autor, su mentalidad matemática y de ingeniero…Siempre nos comparte un edificio bien construido, una especie de casa bien compuesta en la que habitar y morar en la tierra para prepararnos para el Cielo.
Siempre bebe de la Sagrada Escritura, enriquecida con lo mejor del magisterio de la Iglesia y lo expone de modo claro, contundente, metiéndonos las ganas de vivirlo con espíritu de lucha, superación, alegría. En todo momento campea su sentido del humor y carácter chistoso, como de un niño, sencillo, pero consciente de que se lo juega todo, la salvación, y por ello lo entrega todo para la salvación y felicidad de los fieles.
Me lo he leído de cabo a rabo en el viaje de Lima a Madrid y ahora, en casa, vuelvo a sorberlo con el mayor gusto.
Padre Carlos, ¡felicitaciones! Muchas gracias. El hecho de aspirar a estar “ni un ratito con el diablo” nos está ayudando a vivir todos los ratazos con el Señor.