En la carta encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, la historia se presenta como un recurso vital de discernimiento y fundamento para afrontar los desafíos de la era de la inteligencia artificial. 

Basta con buscar "historia" para ver que hay por lo menos 53 alusiones al término. Os invito a leer la encíclica en la clave del n. 42. "contemplar la historia partiendo de las heridas y las esperanzas de las personas y a ponerlas en diálogo con el Evangelio".

De momento os comparto algunos textos enriquecidos con algún dato biográfico acerca de las 8 mujeres emblemáticas, 4 cristianos ejemplares y que he tomado de la IA. Pongo el enlace del documento para facilitar y contrastar:

https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

n.130. San Agustín describe la historia humana como un lugar de lucha entre dos amores, que han construido dos modos de habitar el mundo y de convivir, dos “ciudades”: por un lado, el amor a Dios y al prójimo; por otro, únicamente el amor a sí mismo. «Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial». Como en toda la historia humana, también hoy estos dos amores luchan en nuestro corazón por el predominio. El tiempo de la IA no escapa a esta regla: la construcción de Babel o la de Jerusalén comienza en cada uno de nosotros.

n.124. En diversos contextos se han distinguido además mujeres valientes y generosas como:

1.      Santa Laura Montoya — Misionera y educadora colombiana (1874–1949), primera santa nacida en Colombia. Fundó las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena para evangelizar a pueblos indígenas con respeto a su cultura.

2.      Santa Teresa de Calcuta — Religiosa católica nacida en Albania (1910–1997), fundadora de las Misioneras de la Caridad. Dedicó su vida a los pobres y enfermos en India; Premio Nobel de la Paz 1979 y canonizada en 2016.

3.      Dorothy Day — Periodista y activista social estadounidense (1897–1980), cofundadora del Catholic Worker Movement. Defensora de la no violencia, la justicia social y la hospitalidad hacia personas marginadas.

4.      Maria Skłodowska-Curie — Física y química polaca-francesa (1867–1934), pionera en radiactividad. Doble Premio Nobel (Física y Química); descubrió el polonio y el radio.

5.      Maria Montessori — Médica y pedagoga italiana (1870–1952), creadora del método Montessori. Promovió la autonomía del niño, el aprendizaje sensorial y ambientes preparados.

6.      Elisabeth Elliot — Escritora y misionera cristiana estadounidense (1926–2015). Conocida por su labor en Ecuador tras la muerte de su esposo Jim Elliot y por sus libros sobre fe y perdón.

7.      Wangari Maathai — Ambientalista y política keniana (1940–2011), fundadora del Green Belt Movement. Primera mujer africana en ganar el Nobel de la Paz (2004) por vincular medioambiente, derechos y paz.

8.      Benazir Bhutto — Política pakistaní (1953–2007), primera mujer en liderar un país musulmán moderno como primera ministra. Impulsó reformas democráticas; fue asesinada en 2007.

9.      Y  tantas otras de todos los continentes, que con su esfuerzo han contribuido a hacer más humana la historia

n.125. Junto a estos signos públicos, existe una trama más discreta pero decisiva: las comunidades religiosas que eligen lugares pobres y peligrosos; los mártires de la fraternidad y de la justicia como san Maximiliano María Kolbe, san Óscar Romero y el beato Enrique Angelelli, junto con testigos que han encarnado, en condiciones duras y a menudo inhumanas, la esperanza del Evangelio y la dignidad del hombre, como el venerable François-Xavier Nguyễn Văn Thuận. Y, sobre todo, los “mártires de lo cotidiano” que curan, educan, acompañan y consuelan discretamente, como los padres de familia, los enfermeros, los médicos, los voluntarios y las personas que están junto a los ancianos o a los excluidos. Su testimonio muestra que el bien no progresa de manera automática, sino que requiere perseverancia, memoria y una conversión que hace capaces de recomenzar incluso después de las derrotas.

 1.      Maximiliano María Kolbe: Fraile franciscano polaco nacido en 1894, destacó por su labor misionera y por fundar publicaciones católicas. Murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1941 tras ofrecer su vida a cambio de la de otro prisionero.

2.      Óscar Romero: Arzobispo de San Salvador nacido en 1917, denunció públicamente la represión y las violaciones de derechos humanos durante la guerra civil salvadoreña. Fue asesinado en 1980 mientras celebraba misa y posteriormente canonizado por la Iglesia católica.

3.      Enrique Angelelli: Obispo de La Rioja nacido en 1923, impulsó una pastoral cercana a los trabajadores y campesinos en el contexto de fuertes tensiones sociales en Argentina. Murió en 1976 en un atentado vinculado a la dictadura militar, siendo reconocido después como mártir.

4.      François-Xavier Nguyễn Văn Thuận: Cardenal vietnamita nacido en 1928, pasó trece años encarcelado por el régimen comunista tras la caída de Saigón. Durante su cautiverio escribió reflexiones espirituales que lo convirtieron en un referente contemporáneo de esperanza y reconciliación.

n. 211. Una lectura atenta de la historia lo confirma. Incluso en las noches más oscuras, el Señor suscita hombres y mujeres capaces de no resignarse y de perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación. La memoria de los santos y de los justos, de los constructores de paz a menudo olvidados, muestra que la gracia no elimina el conflicto con un gesto mágico, sino que genera una resistencia activa al mal y una creatividad sorprendente en el bien.

 n.216. Como recordó el Papa Francisco, debemos “tocar la carne” de quienes sufren: mirar los rostros, escuchar las historias, reconocer las heridas. Los acontecimientos dolorosos necesitan tanto de historia como de memoria: la una para tratar de relatar los hechos, la otra para dar testimonio de lo vivido.

 

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