UN LÉXICO DE ESPERANZA PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA EN EL SIGLO XXI[1]

Este martes 20 de enero 2026, en la FUE, pude escuchar al Cardenal José Tolentino de Mendoza Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación 

Comenzó el acto por un sentido responso por las víctimas del fatal accidente ferroviario de Arcaduz (Córdoba).

Abrió el acto Lydia Jiménez González, presidenta de la FUE, agradeciendo la presencia de varios rectores universitarios y personalidades del mundo de la Iglesia y de la cultura, presentando la fisonomía de la FUE y dando la bienvenida a todos, en especial al cardenal invitado.

Seguidamente el patrono secretario, Dr. Javier Huerta, catedrático de literatura de la Complutense, presentó académica y de modo muy cordial la obra y la persona del cardenal Tolentino.

El ponente nos dio una lección de exquisitez en lo académico, educativo y pastoral.

Como el cronista de "Religión Confidencial" relata, Monseñor Tolentino de Mendoza "dibuja con palabras, crea música con su pensamiento. Ideas enraizadas en el diálogo entre argumentos de autoridad, León XIV, a quien citó con profusión, María Zambrano, y san John Henry Newman, y análisis de fino ajuste del diagnóstico antropológico. Un viaje hacia la constelación de la esperanza. Una constelación, en la noche de la historia, cuyos planetas principales son la verdad, la visión integral y el dialogo como forma adulta de convivencia. Una constelación por la que transita la línea de la educación, que es la primera conjugación efectiva de la esperanza".

El vocabulario  de esperanza

El léxico no es "una lista estática de temas, ni un diccionario, sino un mapa celeste que está tatuado en el corazón del hombre, a imagen y semejanza de Dios", "una constelación de significado, que no tiene estrellas frías y lejanas y que convierte a las universidades católicas en puntos luminosos".  Esperanza y educación, dos caras de una moneda que reclama plenitud. "Navegar en la noche, para ayudarnos a levantar la mirada hacia la constelación requiere el valor de no renunciar a las convicciones, de creer que existe una verdad que mantiene unidos los fragmentos de la realidad".

Para educar "necesitamos esperanza porque la educación es por naturaleza un acto de esperanza. Reducir la educación a mera técnica de transmisión de competencias no es entender lo que es la educación. Convertir las universidades en meras fábricas de credenciales, es no entender qué es la educación católica".

La educación es decisión. Nadie espera solo; nadie educa solo. A la hora de definir la esperanza, dejó a un lado el optimismo buenista y ancló en el realismo de la tradición católica, el Catecismo, resaltando su carácter de virtud teologal y antropológica: "La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo" (N. 1817).

El deseo de plenitud

La esperanza y la educación, o la educación que es esperanza, o la esperanza que se siembra con la educación, se desarrollan en tres contextos de complejidad según el prefecto de Cultura y Educación.

1.      El primero, la situación de los jóvenes, "que viven en la fatiga del futuro, en la incertidumbre y la precariedad, en la ausencia de expectativas, en la parálisis existencial, la fatiga por el futuro, vida sin sentido.

2.      El segundo, el papel de la tecnología, "que se ha monetizado y fragmentado, que coloniza nuestra interioridad, y que exige, por nuestra parte un discernimiento".

3.      Y el tercero, la fragmentación cultural, que lleva, según este cardenal y pensador, "a la polarización tribal, a la soledad, a la dificultad del diálogo". Exige de nosotros "una visión madura, una mirada unitaria capaz de abordar el todo de la realidad".

Llamada a la verdad 

Los conceptos sobre los que construir el léxico de la esperanza deben ser:

1.       La verdad, "en el logos hay una promesa que precede a nuestras palabras, glosando a María Zambrano, "el problema del hombre en su radicalidad no se resuelve sin la llamada la verdad". "La verdad no es la obsesión por tener razón sino la capacidad de enfrentarse y confrontarse a la realidad total".

2.      Visión integral, "tener una idea del hombre en su integridad, la visión de lo total, del todo, hace que "la educación ayude a ser santos".

3.      Y el diálogo, "que no equivale al relativismo, el otro no es un interlocutor abstracto; el diálogo es un acto de generación de cultura".

Pedagogía del cuidado 

"La Universidad no promete atajos, sino que forma a las personas capaces de ser responsables; la universidad es un laboratorio de esperanza. La Universidad crea ciudadanos que se hacen cargo de la fragilidad del otro, se necesita una pedagogía del cuidado. Y junto a la educación y a la esperanza, la belleza, que abre una brecha en el determinismo. La Universidad debe ser una institución que, en su forma de gobernar, de gestionar los recursos, de tratar a las personas, de acoger a los estudiantes…, debe encarnar los valores que proclama".

¡Muchas gracias, Eminencia, ¡por palabras tan estimulantes, confortadoras, llenas de esperanza!

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