Fernando III el Santo fue una de las figuras más decisivas de la historia de España. Rey de Castilla desde 1217 y de León desde 1230, logró la unión definitiva de ambos reinos, sentando las bases de la futura unidad peninsular. Su reinado, en plena edad de oro de la Cristiandad europea, se distinguió por una sólida expansión territorial durante la Reconquista -con hitos como la conquista de Córdoba y Sevilla-, por la consolidación firme del poder regio y por una profunda dimensión espiritual que impregnó todas sus decisiones.

UNA INVITACIÓN A REDESCUBRIR AL REY QUE MARCÓ EL DESTINO DE CASTILLA Y LEÓN Y, CON ELLO, EL DE TODA ESPAÑA.

En esta obra, Margarita Cantera, doctora en Historia y especialista en Historia Medieval, ofrece una biografía rigurosa y a la vez cercana del monarca. Basándose en fuentes cronísticas contemporáneas, documentos de cancillería y los estudios académicos más relevantes, traza un retrato completo y accesible de un rey que supo conjugar la espada con la cruz, el gobierno firme con la justicia, y la administración eficaz con una vida ejemplar. Fernando III no solo fortaleció las estructuras del Estado medieval
-impulsando la vertebración administrativa, la uniformidad legal y la celebración de Cortes-, sino que fue también un promotor de la cultura y un cristiano convencido cuya piedad personal lo llevó a ser canonizado.

Más allá de sus logros políticos y militares, esta biografía pone el foco en su dimensión humana: su fidelidad conyugal, su prudencia, su cercanía con los soldados, su valentía serena y su vocación de servicio. Frente al estereotipo de los reyes medievales como guerreros ambiciosos o libertinos sin freno, Fernando III emerge como un ejemplo singular de virtud y liderazgo. Por eso, su figura sigue despertando admiración, tanto entre los historiadores como en el imaginario colectivo.

'Fernando III el Santo representa el ideal de monarca cristiano medieval: justo, prudente, firme en el gobierno y santo en su vida personal. Su reinado fue una síntesis perfecta de Reconquista y construcción política. Sin él, la historia de España sería inconcebible tal como la conocemos'. Luis Suárez Fernández, catedrático emérito de Historia Medieval y miembro de la Real Academia de la Historia.

Margarita Cantera Montenegro, profesora titular de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid, ha consagrado su último libro a Fernando III el Santo. El rey que forjó la España cristiana (Sekotia-Almuzara). Con rigor académico pero propósito divulgativo, transmite la trascendencia de su ejecutoria en todos los órdenes: el gobierno, la política exterior, por supuesto y sobre todo la Reconquista, la repoblación y la cultura y el legado que cedió a su hijo Alfonso X el Sabio. En muchos sentidos puede considerarse un reinado de dimensiones 'fundacionales'.Todo este análisis está hecho sin perder de vida algo sobre lo que queremos interrogar principalmente a la autora: la santidad de vida del Rey. Este libro nos descubre por qué el "San" que adorna su nombre no es un capricho piadoso ni una desmesura servil, sino el justo reconocimiento público de la Iglesia a una vida entregada a Dios.

https://www.religionenlibertad.com/cultura/250915/margarita-cantera-san-fernando_113583.html

-¿Qué signos concretos de santidad presenta la vida de San Fernando?-Las crónicas, algunas coetáneas y otras muy cercanas en el tiempo, cuando hablan del monarca insisten en sus virtudes personales, como la castidad, humildad, prudencia, benignidad, fidelidad a la palabra dada, el valor en todas las circunstancias, pero especialmente en el campo de batalla…

»Es decir, todos los textos lo presentan como un modelo de cristiano y de hombre de honor; y así lo vieron también sus súbditos. Por ello fue considerado santo y tras su muerte empezó muy pronto a recibir culto, privado, en la ciudad de Sevilla, que es la última de las ciudades recobradas para el Cristianismo y como la joya de su corona.

-¿Por qué, a pesar de estas evidencias, tardó tanto en ser canonizado (1672), mientras que su primo San Luis de Francia lo fue tan rápidamente?

-Los Papas que se sucedieron a su muerte no se hicieron eco de ello y en ningún momento plantearon la posibilidad de la canonización del rey castellano. En el fondo hay un motivo importante: Fernando III llevó a cabo en algunos momentos una política de cierta intervención en la vida de la Iglesia de sus reinos, no muy distinta a la de otros reinos europeos, por cierto, especialmente por la percepción de una parte de las rentas eclesiásticas (las tercias), un dinero necesario para las campañas de reconquista, pero cuyo cobro no siempre fue visto con agrado por la Iglesia. Esto explica el contraste entre el rápido proceso de canonización de su primo San Luis de Francia y que no se moviera desde el Pontificado ningún resorte a favor de Fernando, pensando que si se hacía se justificaba esta actuación; además, si eso ocurría, sus sucesores podían animarse a mantener esa política de intervención económica.-¿Qué pasó para que esa perspectiva cambiara?

-A partir del siglo XVI empezó a moverse desde núcleos cercanos a la corte real española la causa de canonización. Algunos han hablado de una motivación política, que la monarquía católica española no podía consentir ser casi la única que no tuviera un rey santo. Sinceramente, si es verdad que los reyes deseaban tener un antepasado cuya santidad fuera reconocida por el Pontificado, no es menos cierto que la vida de virtudes y de defensa de la Fe y de la Iglesia de Fernando III reunía méritos más que suficientes (y no quiero hacer comparaciones que no me corresponden) para que se reconociesen sus virtudes heroicas.»De todas formas, el proceso de canonización, que se empezó a plantear por esta vía de la ejemplaridad en las virtudes cristianas, se encaminó finalmente por una vía que entonces se puso en marcha: el reconocimiento canónico del culto tributado desde tiempo inmemorial; una vía de canonización que desde su aprobación en el siglo XVII por el Papa Benedicto XIV se ha puesto en marcha en diversas ocasiones, como en los recientes casos de Santa Hildegarda de Bingen o el más cercano de la beata Juana de la Cruz o "la santa Juana" del monasterio de Cubas de la Sagra. Y se utilizó esta vía del culto desde tiempo inmemorial porque era posible en el caso de San Fernando, y más rápida que la otra, pues estaba plenamente constatada la veneración al rey por parte del pueblo y del clero, especialmente en Sevilla

-¿Cómo entendía San Fernando la misión de un Rey?

-La fe católica y su profunda religiosidad inspiraron y fueron motor de muchas de sus actuaciones como rey, sin que podamos olvidar las motivaciones políticas que también las acompañaban, como es lógico. Por eso, una de las crónicas que habla de su reinado (Crónica de Veinte Reyes) afirma que Fernando III "en Dios tuvo siempre su corazón y sus ojos"; así, se puede decir que hizo del servicio a Dios y de la expansión del cristianismo la razón de su vida y el fundamento de su gobierno.

»Por otra parte, el título real se acompañaba habitualmente con la fórmula "por la gracia de Dios", ya clásica entre los monarcas hispanos que indica cuál es el origen del poder regio y, como consecuencia lógica de ello, la obligación de gobernar de acuerdo con la ley de Dios, debiendo ser el primero y más ejemplar de los cristianos del reino, pues es el modelo para sus súbditos. 

-¿Y en qué se plasmaba esa obligación?

-Entre las obligaciones del monarca medieval destacaba la defensa de la Iglesia, que en este reinado se plasmó de manera especial en su dedicación a la empresa de Reconquista, por el deseo de devolver al Cristianismo las tierras que habían sido suyas hasta la invasión islámica del 711; un ideal indisolublemente unido al de restablecer el reino visigodo, que en ese año había sido deshecho. Muy unida a la reconquista de las tierras iba la restauración de las diócesis y la fundación y apoyo a monasterios y conventos, que además tenían una proyección evangelizadora en las tierras recién ganadas al islam.

»Tratándose de objetivos que nosotros calificaríamos de políticos, la guarda del orden interno, la paz del reino y la prosperidad económica, el bien común del reino en una palabra, tenían también un trasfondo religioso, como manifestación de la búsqueda de la justicia

.-¿Por qué señala en su libro que fue durante su reinado cuando la Reconquista adquirió un carácter propio de Cruzada? ¿No lo tenía antes?

-Si el término Cruzada en sentido estricto corresponde a las campañas convocadas por el Papa para recuperar Jerusalén y Tierra Santa, con el tiempo se amplió el término a otras empresas en defensa o a favor de la extensión de la Fe

»En este sentido, en el reinado de Alfonso VIII de Castilla, abuelo de Fernando III, el Papa Inocencio III había reconocido como cruzada la campaña militar que culminó en la batalla de Las Navas de Tolosa, de 1212; por ello, esta empresa gozó de los reconocimientos jurídicos correspondientes y de ciertas concesiones económicas por parte de la Iglesia; además, con el título de Cruzada atrajo a algunos caballeros ultrapirenaicos, pues podían aprovecharse de los beneficios espirituales de la empresa cruzadista sin tener que desplazarse a Tierra Santa.»Por tanto, la empresa de la Reconquista se veía ya como una empresa de cruzada y en varias ocasiones, como ocurrió en el reinado de Fernando III (en concreto en las empresas de Córdoba y Sevilla), se obtuvo del Papa el reconocimiento oficial de ese título y, con él, los privilegios jurídicos y económicos que conllevaba.»El cambio que se produce en el reinado de Fernando III es la hispanización del concepto de cruzada, la consideración de las empresas militares desarrolladas como una tarea propia hispánica, sin intervención extranjera (como sí hubo en los primeros momentos en Las Navas de Tolosa). Esto otorgó a la cruzada hispánica ciertas peculiaridades, además de la ausencia de caballeros extranjeros, como es el mando único que ejercía el rey sobre las huestes y la integración de las Órdenes Militares en ese ejército.

-¿Cuál fue la participación de la Iglesia, como institución, en esa Cruzada?

-El reconocimiento del carácter de Cruzada a una empresa militar sólo podía ser otorgado por el Papa como cabeza de la Iglesia. De ese reconocimiento derivan los privilegios la protección jurídica de que gozaban los participantes en la campaña, así como la concesión del cobro de ciertos ingresos económicos sobre las rentas y bienes de la Iglesia; en el caso de los reinos hispánicos esta contribución económica se materializó en las tercias, que supone la entrega a las arcas del rey, exclusivamente para las campañas de Reconquista, de un tercio del diezmo eclesiástico.»Por otra parte, algunos obispos aportaron tropas en algunas campañas, una contribución derivada no de su condición episcopal, sino de los señoríos territoriales anejos a sus sedes episcopales.»Y, por supuesto, sin olvidar la contribución de las Órdenes Militares.

-¿Tuvo conflictos San Fernando con la Iglesia?-La pauta general de actuación del rey Fernando III en este aspecto es muy semejante a la de los monarcas de la época y fue bastante constante a lo largo de todo su reinado, dentro del marco general de control creciente del Pontificado de la vida de las Iglesias del occidente y, al tiempo, de mayor capacidad de los reyes para intervenir en la Iglesia de su reino. En el caso de Fernando III también hay que señalar cómo la propia empresa de la Reconquista y el apoyo posterior del monarca a la restauración diocesana aumentó ese regalismo, que en todo casi debe ser adjetivado de moderado.

»Como pauta general, no hubo conflictos importantes entre el rey y la Iglesia y sí una buena colaboración; y recibió apoyo de muchos de los obispos de sus reinos en momentos de dificultades políticas, destacando especialmente los obispos Tello de Palencia y Mauricio de Burgos, o los obispos de León y Astorga.

»A pesar de ello, hubo momentos de cierto conflicto en torno a la provisión de las sedes episcopales, por un mayor intervencionismo regio en este campo debido al importante papel, incluso político, que los obispos tenían en la vida del reino. De todas formas, no fueron muy numerosos en el reinado de Fernando III; más frecuentes fueron las tensiones por la percepción de rentas eclesiásticas por parte del rey para sustentar las empresas bélicas, aunque, hay que insistir, en general la relación del rey con la Iglesia fue buena.

-¿Se apoyó en alguna orden en particular?

-El monarca tuvo una especial vinculación con los mendicantes, principalmente franciscanos (incluida la rama femenina, las clarisas) y dominicos, favoreciendo la fundación de conventos como medio de favorecer la recristianización de las tierras reconquistadas»También mantuvo la tradicional vinculación de los monarcas hispanos con la Orden benedictina del Císter, con un magnífico ejemplo arquitectónico en el monasterio femenino de Santa María la Real de Las Huelgas, de Burgos, fundado bajo patrocinio de su abuelo Alfonso VIII.

Humberto Pérez-Tomé, director del sello editorial Sekotia, presenta 'Fernando III el Santo', de Margarita Cantera Montenegro.

-¿Por qué destaca tanto en esta obra el impacto cultural de su reinado?-Fernando III recoge un importante legado cultural de la corte de su abuelo Alfonso VIII y de su padre Alfonso IX de León; y la culminación se producirá en el reinado de su hijo Alfonso X, conocido con el sobrenombre de El Sabio; pero este florecimiento cultural en el reinado de su sucesor no es, desde luego, fruto de la casualidad…

»Así, en la época de Fernando III se produce la expansión del estilo gótico en las grandes catedrales iniciadas o reformadas en su reinado (Burgos y Toledo como las más emblemáticas) y en algunos otros edificios de carácter religioso (especialmente monasterios); también se produjo la consolidación del castellano como lengua de la cancillería regia, evidentemente con el concurso regio, al tiempo que también se consagra esta lengua como lengua literaria.

»Por último, en los primeros años del siglo XIII nacen las Universidades, una de las instituciones culturales más notables para el enriquecimiento y transmisión de la cultura, y que también tenían una notable utilidad política; si la primera fundación corresponde al reinado de Alfonso VIII (Estudio General de Palencia) y de su padre Alfonso IX (Universidad de Salamanca), será con Fernando III cuando se consoliden uno y otro centro, con el apoyo económico y jurídico de este monarca, de modo que algunos le consideran el verdadero fundador de la Universidad de Salamanca.

-¿Podemos decir que es su reinado es el más importante de la historia de España entre Recaredo y los Reyes Católicos?-Realmente, la trascendencia de este reinado es grande, aunque las comparaciones siempre son peligrosas y difíciles, porque las personas y las circunstancias son diferentes en cada caso. Desde luego, los otros dos hitos señalados (Recaredo y la conversión del reino visigodo español al cristianismo católico en el III Concilio de Toledo del 589; y los Reyes Católicos que restablecen la unidad hispánica, a excepción de Portugal) son muy representativos y también decisivos en la Historia de España.»De todas formas, y sin olvidar otros hitos importantes, como la reconquista de Toledo por Alfonso VI o la victoria de Las Navas de Tolosa, en 1212, antes mencionada, el reinado de Fernando III es clave para la forja de la posterior y plena unidad hispánica, tanto por la unión definitiva de los reinos de Castilla y León, como por la expansión territorial, especialmente en el valle del Guadalquivir y en Murcia.

-¿Cómo fue su muerte?

-Siempre se ha dicho que la muerte refleja bien cómo se ha vivido. La muerte de San Fernando, pues, no podía ser más que la de un buen rey, un buen esposo y padre y, ante todo, un buen cristiano. Todo ello se condensa en los gestos y actos de ese momento supremo: como rey, se dirigió a su hijo y sucesor Alfonso (X el Sabio) para recordarle cómo debía gobernar con justicia y respetar los fueros, franquezas y libertades del reino. Asimismo, le encomendó el cuidado de su mujer, que era su segunda esposa y no era la madre de Alfonso, y de sus hermanos.

»Desde el punto de vista religioso, mostrando claramente su vivencia religiosa, asumió los ritos propios del momento, con toda su carga de simbolismo: portar una vela encendida en señal de la fe, ponerse una soga al cuello como muestra de humildad, tomar la cruz en sus manos, solicitar oración a los clérigos presentes y pedirles el canto de la alabanza a Dios condensada en el himno Te Deum

»Pero podemos decir que su fe se exteriorizó de manera sublime al solicitar los sacramentos de la confesión y de la Eucaristía; y en cómo los recibió hay un detalle que muestra claramente su religiosidad y fe firme: cuando se dio cuenta de que entraba en su cámara el Viático, pidió que le ayudaran a levantarse del lecho para arrodillarse ante el Rey de reyes; pensemos en el esfuerzo físico que hizo, pues murió a las pocas horas, pero quería venerar y adorar la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía.

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Testimonio tras la muerte de la joven María Cobo: «María ya ha cruzado la Puerta Santa»

María Cobo Vergara tenía 20 años y vivía su fe en la parroquia Nuestra Señora de la Paz. Su historia es la de una joven madrileña que se tomaba en serio a Dios. Una historia tejida durante cuatro años de enfermedad, de oración compartida, de silencios acompañados. Y también de alegría. Porque no se puede entender su paso entre nosotros sin esa luz serena con la que afrontó su camino.

Durante la Eucaristía celebrada en San Lorenzo, Roma, el jueves 31 de julio, en el marco de los Jubileo de los Jóvenes, el cardenal José Cobo, arozbispo de Madrid, mencionó su nombre ante miles de jóvenes. «Queríamos acordarnos hoy de ella, de su familia y de su parroquia». María había fallecido el día anterior.

Poco después, en un gesto de comunión tan simple como el Evangelio, la Oficina de Peregrinaciones del Jubileo entregó para su familia el Testimonium, documento que se emite al cruzar la puerta santa: María ha peregrinado a Roma. Y ha atravesado, simbólicamente, la verdadera Puerta Santa. Los jóvenes de su parroquia entregarán este documento a la familia.

El eco de una vida entregada

Pablo Galiot, sacerdote en la parroquia de María, fue quien habló en su nombre y en el de la comunidad que la ha visto crecer. «María llegó con una inquietud muy grande de conocer a Dios y de vivir la fe en comunidad», explicó. La enfermedad, lejos de apagar esa búsqueda, se convirtió en su camino. «Comprendió muy bien lo que significa la cruz de Cristo. Que Cristo ha querido vivir todo lo que nosotros vivimos: el dolor, el miedo, los fracasos".

De aquel proceso nacieron dos frutos. El primero, aprender a mirar el sufrimiento con los ojos de Cristo. El segundo, abandonar el control y confiar radicalmente en la voluntad del Padre. «Al principio pedía la salud, pero llegó un momento en que entendió que lo más importante era que se cumpla su voluntad».

Días antes de morir, María escribió haciendo la peregrinación jubilar con un grupo de la parroquia en los Alpes, camino de Roma, donde llegarían el día 30 de julio (en la imagen inferior, ya en Roma): «Si se me preguntara si volvería a repetir estos últimos cuatro años, no dudaría en decir que sí. He conocido verdaderamente el amor de Dios. Si Cristo permite esto, es porque lo que está en sus manos es enorme. Su propósito es magnífico».

Una red que no se rompe

Durante la homilía en Roma, el arzobispo recordó que la red que nos une como Iglesia está hecha también de quienes ya están en Dios. «En esta magnífica red no solo estamos los que estamos aquí. Están los que están en el corazón y los que están en Dios. Esta es una red preciosa». María forma parte de esa red. Y su historia, lejos de cerrarse con su muerte, sigue siendo semilla.

«No le tenemos miedo a la enfermedad, ni a la muerte, ni a la frustración», insistió el cardenal. «Porque sabemos que el Señor nos abraza. Y porque creemos, desde la fe, que María ha llegado mucho más lejos que nosotrosNosotros estamos en Roma; ella, en casa».

Un rostro para los que vienen detrás

Muchos jóvenes de Madrid no conocieron a María. Pero eso no impide que su vida les interpele. Su historia resuena como un recordatorio de lo esencial. «Que María siga ayudando a los jóvenes de Madrid», pidió el cardenal Cobo al final de la celebración (vista general, en la imagen inferior), «como lo hizo en vida». «Que nos enseñe a vivir sin miedo y a mirar con confianza lo que tenemos por delante».

Hay vidas que no necesitan demasiadas palabras, que son parábolas vivientes, en palabras de Paul Claudel. Vidas que, por su forma de estar y de partir, dejan un rastro que otros pueden seguir. María fue una de esas vidas. Hoy, en plena peregrinación jubilar, su ejemplo se convierte en compañía. Silenciosa, sí. Pero real.

Y con ella, la certeza de que quien vive unido a Cristo no se pierde. Solo llega antes.

https://www.infobae.com/espana/2025/08/10/maria-cobo-la-joven-madrilena-que-murio-de-cancer-de-pulmon-y-cuya-fe-y-valentia-conmovieron-al-papa-leon-xiv-el-senor-tiene-sus-tiempos-y-son-perfectos/

https://www.religionenlibertad.com/opinion/250803/maria-cobo-jubileo-cielo_113413.html

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MIRA CABALLOS, Esteban Colón. El converso que cambió el mundo  (Editorial Crítica, Barcelona, 2025) pp: 576 ISBN: 978-84-9199-778-

Todo americanista tiene siempre en mente a Colón con la secreta pretensión de descubrir y encontrar nuevos datos y aspectos de su vida fascinante. No en vano se han escrito 20.000 libros y unos 200.000 artículos sobre él. ¡Cuánto de bazofia, imaginación y sin sentido! Y, hoy, como en estos 500 años seguimos navegando y enredados en el descubrimiento del personaje histórico, real. Yo también, desde niño y mucho más desde mis estudios de América en el propio Museo Colón de Valladolid, me he sentido atrapado por la fuerza y trascendencia de su vida y personalidad. Recuerdo las clases de don Demetrio Ramos, las charlas con don Jesús Varela y la encantadora familia de historiadores del Departamento, los congresos, mis polémicas en el 92, mis clases en el Perú…

Cada generación (pongamos cada 50 años, aunque con la Inteligencia Artificial el intervalo se hará mucho más pequeño) acomete los interrogantes de la historia con métodos renovados y sensibilidades nuevas. De ahí, la necesidad y pertinencia de volver a explorar la siempre polémica y enigmática figura de Colón, cuya influencia traspasa tiempo y espacio.

La presente obra es la mejor bitácora para adentrarnos en este océano de investigaciones y comentarios acerca de la vida, obra, personalidad, significado de Cristóbal Colón, protagonista de la obra. Sus fuentes son seguras, su investigación es precisa, su redacción clara, sencilla, amena, sin dejar de ser académica y profunda.

Abre la publicación un didáctico mapa que nos ubica de modo práctico sobre los cuatro viajes colombinos. Introduce la obra un aserto que a menudo se olvida pero que es imprescindible para entender el giro copernicano del acontecimiento descubridor: la entrada a caballo del turco Mehmet II en la basílica de Santa Sofía de Constantinopla el 29 de mayo de 1453, que daba al traste con el imperio bizantino, asestando un golpe decisivo a la cristiandad y a las tradicionales rutas comerciales de la Edad Media.

El libro se estructura en catorce capítulos en los que se describe la vida y obra de Colón: El personaje, sus orígenes, vida antes del Descubrimiento,  después, la empresa, el regreso triunfal, la gran armada colonizadora, sus últimas expediciones, la factoría, el ocaso del proyecto colombino, su vida privada, óbitos (inhumaciones y exhumaciones), Colón en la diana, conclusiones.

Otros nueve apartados, muy prácticos, especialmente para historiadores, en los que se nos brinda pormenores de su quehacer científico y comunicativo: Metodología, fuentes e historiografía, siglas, bibliografía  (pp.345-384), glosario, apéndices (RC al conde de Cifuentes prohibiendo el destierro de malhechores al Nuevo Mundo, Toro, 11-4-1505;Inédito sobre el alzamiento de F. Roldán en el juicio de residencia de Lucas Vázquez de Ayllón, 1518; Minuta de Diego Colón al Rey sobre el establecimiento de la Real Audiencia en Santo Domingo, 1510; ascendencia familiar de Cristóbal Colón); cronología; Notas (pp.407-547, vean que son 147 páginas con 1610 citas), Índice (onomástico y topográfico).

En un intento de caracterizarnos al protagonista, nos brinda este acertado retrato sintético: "No fue un santo, ni tampoco un demonio, fue un ser humano de su tiempo, y, como tal, falible y lleno de defectos. Pero su empuje y su tesón le llevaron a emprender una de las mayores aventuras de todos los tiempos. Desde el 12 de octubre de 1492 nada fue igual en este mundo, por lo que es y seguirá siendo en los siglos venideros una figura destacada en la historia de la humanidad, representando mejor que nadie el espíritu aventurero del Renacimiento, así como las complejidades éticas y religiosas asociadas con la expansión europea" (p. 324)

Como indicaba el maestro J. Vicens Vives el autor nos muestra su carné de identidad: "he tratado de abordar todas las grandes cuestiones colombinas, sin eludir las más espinosas o irresolubles. Y lo he redactado desde mis más sinceras convicciones" (14-15). 326. Por qué este nuevo libro: Nos da cuatro razones. La importancia del individuo que cambió el mundo abriendo las puertas de la modernidad y la globalización, destapando fábulas y mitos en torno a su figura, "tratando de construir el relato sobre fuentes confiables y contrastadas, rebatiendo mitos, y todo en un lenguaje sencillo, accesible a cualquier lector no especializado. Asimismo, ofrezco nuevas reflexiones basadas en la relectura de fuentes que en su inmensa mayoría ya conocíamos" pp.326-327 . Nos ha libado el polen de los 20.000 libros y 200.000 artículos para extraer la mejor miel de la historia. Biografía actualizada que toda generación requiere. Por último, algo personal; compartirnos todo lo investigado desde que comenzó sus estudios americanistas ahora que se encuentra en su "madurez vital". Por último, nos indica que ha intentado -y sin duda logrado- narrar los hechos que protagonizó en el contexto de su tiempo, destacando su porqué, su toma de decisiones y sus motivaciones" (p.329)

Tuve la suerte de acudir a la presentación de la obra en Madrid y de recibir en vivo y en directo la motivación de su lectura a lo largo del verano. De veras que me atrapó desde el comienzo hasta el final Sólo puedo decir: ¡Muchas gracias, enhorabuena, y que siga la difusión por la Tierra entera! Por último, mi deseo  de que en medida de lo posible-sigas buscando para seguir ayudándonos a encontrar la totalidad de personaje tan atractivo y trascendental. 

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Frassati y Acutis son una invitación a no malgastar la vida

Este 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre presidió la celebración Eucarística con el rito de canonización de los Beatos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati. En su homilía, el Pontífice señaló que, para estos dos laicos "todo comenzó cuando, aún jóvenes, respondieron 'sí' a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí". Ambos, dijo, estaban "enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él".

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

"Los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación para todos nosotros, sobre todo para los jóvenes, a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra", esta fue la invitación que realizó el Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa que presidió con el rito de canonización de los Beatos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, este domingo 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.

Plaza de San Pedro
Plaza de San Pedro   (@Vatican Media)

Una hermosa fiesta para el mundo entero

Unos instantes antes del inicio de la celebración Eucarística, el Papa León XIV saludó de modo espontaneo a los más de 60 mil fieles y peregrinos que abarrotaron desde tempranas horas la Plaza de San Pedro. Especialmente, se dirigió a las familias de los dos nuevos santos, a las religiosas y religiosos, a los movimientos y delegaciones oficiales. A ellos, les agradeció por estar presentes y les recordó que todos estamos llamados a ser santos.

"Hoy es una hermosa celebración para toda Italia, para toda la Iglesia, para el mundo entero. Y antes de comenzar la solemne celebración de la canonización, quería dirigirles unas palabras a todos ustedes, porque, si bien la celebración es muy solemne, también es un día de gran alegría. Y quería saludar, especialmente, a los numerosos jóvenes que han venido a esta Santa Misa. Es una verdadera bendición del Señor: estar juntos, ustedes que han venido de diferentes países. Es un verdadero don de fe que queremos compartir".

"¿Qué debo hacer para que nada se pierda?"

En su homilía, al comentar las lecturas de este XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre señaló que en el Libro de la Sabiduría se dirige una pregunta al joven rey Salomón, sobre quien puede conocer la voluntad del Señor, sino es Él mismo el que da la sabiduría y su santo Espíritu para conocerlo. Salomón disponía de muchas cosas, pero esta gran abundancia de medios le había hecho surgir una pregunta en su corazón: "¿Qué debo hacer para que nada se pierda?".

"Y había entendido que el único camino para encontrar una respuesta era pedir a Dios un don aún mayor: su Sabiduría, para poder conocer sus proyectos y adherir a ellos fielmente. Se dio cuenta, en efecto, que de ese modo todas las cosas encontrarían su lugar en el gran designio del Señor. Sí, porque el riesgo más grande de la vida es desaprovecharla fuera del proyecto de Dios".

Reliquias de los dos nuevos santos
Reliquias de los dos nuevos santos   (@Vatican Media)

«Quien no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo»

También Jesús, en el Evangelio, indicó el Papa León XIV, nos habla de un proyecto al que adherir hasta el final. Dice: «El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo» (Lc 14,27); y agrega: «cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo».

"Es decir, nos llama a lanzarnos sin vacilar a la aventura que Él nos propone, con la inteligencia y la fuerza que vienen de su Espíritu y que podemos acoger en la medida en que nos despojamos de nosotros mismos, de las cosas y de las ideas a las que estamos apegados, para ponernos a la escucha de su palabra".

«Señor, ¿qué quieres que haga?»

En este sentido, el Santo Padre recordó que muchos jóvenes, a lo largo de los siglos, tuvieron que afrontar este momento decisivo de la vida. Así como Salomón, también Francisco de Asís, que era joven y rico, y estaba sediento de gloria y de fama, partió a la guerra, esperando ser nombrado "caballero" y revestirse de honores. Pero Jesús se le apareció en el camino y le hizo reflexionar sobre lo que estaba haciendo. Vuelto en sí, dirigió a Dios una pregunta sencilla: «Señor, ¿qué quieres que haga?».

"Y a partir de allí, volviendo sobre sus pasos, comenzó a escribir una historia diferente: la maravillosa historia de santidad que todos conocemos, despojándose de todo para seguir al Señor, viviendo en pobreza y prefiriendo el amor a los hermanos, especialmente a los más débiles y pequeños, al oro, a la plata y a las telas preciosas de su padre".

El Papa León XIV preside la Santa Misa
El Papa León XIV preside la Santa Misa   (@Vatican Media)

Dios nos da una nueva lógica

Y antes de hablar de los dos nuevos santos, ambos enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él, Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, un joven de principios del siglo XX y un adolescente de nuestros días, el Obispo de Roma puso el ejemplo de otro joven que respondió con su "si" al Señor y entregó su vida a Él, el joven Agustín de Hipona.

"A veces nosotros los representamos como grandes personajes, olvidando que para ellos todo comenzó cuando, aún jóvenes, respondieron 'sí' a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí. A este respecto, san Agustín cuenta que, en el «nudo tortuosísimo y enredadísimo» de su vida, una voz, en lo profundo, le decía: «Sólo a ti quiero». Y, de esa manera, Dios le dio una nueva dirección, un nuevo camino, una nueva lógica, donde nada de su existencia estuvo perdido".

Pier Giorgio y su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración

Al referirse a Pier Giorgio Frassati, el Pontífice dijo que, él encontró al Señor por medio de la escuela y los grupos eclesiales y dio testimonio de ello a través de su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración, en la amistad y en la caridad. Hasta el punto de que, a fuerza de verlo recorrer las calles de Turín con carritos repletos de ayuda para los pobres, sus amigos lo llamaban "Empresa de Transportes Frassati".

"También hoy, la vida de Pier Giorgio representa una luz para la espiritualidad laical. Para él la fe no fue una devoción privada; impulsado por la fuerza del Evangelio y la pertenencia a asociaciones eclesiales, se comprometió generosamente en la sociedad, dio su contribución en la vida política, se desgastó con ardor al servicio de los pobres".

Sacerdotes de todo el mundo en la Santa Misa
Sacerdotes de todo el mundo en la Santa Misa   (@Vatican Media)

Carlo encontró a Jesús en su familia y en los sacramentos

De Carlo Acutis, el Santo Padre dijo que este joven encontró a Jesús en su familia, gracias a sus padres, Andrés y Antonia y después en la escuela, también él, y sobre todo en los sacramentos, celebrados en la comunidad parroquial.

"De ese modo, creció integrando naturalmente en sus jornadas de niño y de adolescente la oración, el deporte, el estudio y la caridad".

Cultivaron el amor a Dios a través de medios sencillos

Ambos, Pier Giorgio y Carlo, destacó el Papa, cultivaron el amor a Dios y a los hermanos a través de medios sencillos, al alcance de todos: la Santa Misa diaria, la oración, y especialmente la adoración Eucarística. Otra cosa esencial para ellos era la confesión frecuente.

"Carlo decía: «Cuando nos ponemos frente al sol, nos bronceamos. Cuando nos ponemos ante Jesús en la Eucaristía, nos convertimos en santos», y también: «La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto. Basta un simple movimiento de ojos»".

Imagen de la Virgen María
Imagen de la Virgen María   (@Vatican Media)

Ambos, además, tenían una gran devoción por los santos y por la Virgen María, y practicaban generosamente la caridad.

"Pier Giorgio decía: «Alrededor de los pobres y los enfermos veo una luz que nosotros no tenemos». Llamaba a la caridad "el fundamento de nuestra religión" y, como Carlo, la ejercitaba sobre todo por medio de pequeños gestos concretos, a menudo escondidos, viviendo lo que el Papa Francisco ha llamado «la santidad de la puerta de al lado»".

La enfermedad no les impidió amar a Dios

El Papa León XIV dijo que, incluso cuando los aquejó la enfermedad y esta fue deteriorando sus jóvenes vidas, ni siquiera eso los detuvo ni les impidió amar, ofrecerse a Dios, bendecirlo y pedirle por ellos y por todos.

"Un día Pier Giorgio dijo: «El día de mi muerte será el día más bello de mi vida»; y en su última foto, que lo retrata mientras escalaba una montaña de Val di Lanzo, con el rostro dirigido a la meta, había escrito: «Hacia lo alto». Por otra parte, a Carlo, siendo aún más joven, le gustaba decir que el cielo nos espera desde siempre, y que amar el mañana es dar hoy nuestro mejor fruto".

Un momento del ofertorio
Un momento del ofertorio   (@Vatican Media)

Nos invitan a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto

Finalmente, el Santo Padre dijo que, los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación para todos nosotros, sobre todo para los jóvenes, a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra.

«Nos animan con sus palabras: "No yo, sino Dios", decía Carlo. Y Pier Giorgio: "Si tienes a Dios como centro de todas tus acciones, entonces llegarás hasta el final". Esta es la fórmula, sencilla pero segura, de su santidad. Y es también el testimonio que estamos llamados a imitar para disfrutar la vida al máximo e ir al encuentro del Señor en la fiesta del cielo».

https://www.eldebate.com/religion/iglesia/20250907/montana-teclado-ordenadorcomo-frassati-acutis-han-ensenado-vivir-fe-generacion-z_331740.html


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LAS EDADES DEL HOMBRE. CLAVES DE UNA EXPOSICIÓN PROVOCATIVA

 

Castilla y León redescubren su identidad

a través del relato de su historia artística de salvación

(XXVIII. La Esperanza. Zamora)

 

Desde el año 1988, en la Catedral de Valladolid, de modo ininterrumpido se vienen celebrando las muestras de este singular patrimonio religioso hasta la presente de Zamora, de principios de octubre de 2025 y al  Domingo de Resurrección, abril de 2026 . A lo largo de su trayectoria de casi 30 años, ha atraído más de doce millones de visitantes y ha permitido exhibir más de 5.300 obras de arte en más de 40 templos.

 

El motivo de la actual edición -XXVIII- con el título de "Esperanza" se debe a la temática propuesta por el Papa Francisco para el Año Jubilar vigente. El argumento clave es: este periodo "será un año de esperanza para todo el mundo, que sufre el flagelo de las guerras, los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19 y la crisis del cambio climático."

 

Destacamos algunas claves de la muestra iconográfica de Valladolid que han dado la pauta a las sucesivas de Burgos, León, Salamanca, Amberes, Palencia…y la presente de Zamora:

 

La gélida catedral de Valladolid acogió calurosamente el hondón del alma de Castilla a flor de cultura, arte y fe. Después los claustros de Burgos con la exposición documental y bibliográfica, vidrieras de la catedral León y la música, Salamanca morada de contrapunto cultural, Flandes como puente cultural castellano-europeo, Palencia hogar de la catedral, Burgo de Osma la "casa de seis pisos" como modelo de una diócesis 14 veces centenaria,  Encrucijadas en Astorga y el cruce intercultural, RemembranZa en Zamora, Segovia para el 2003, Ávila 2004, Ciudad Rodrigo 2006. El nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en su discurso de investidura prometió llevar una muestra a los Estados Unidos para el 2002.

 

Como un alambre eléctrico, así ha golpeado cordialmente las fibras más sensibles de las gentes de nuestra tierra que se han precipitado febrilmente, como imantados por este ventanal de historia viva que representa la exposición.

 

Eugenio D'Ors repetía con frecuencia que: "donde no hay tradición hay plagio". Aquí hemos presenciado el crepitar renovado de esas brasas vivas que luchan por despejar la ceniza de su historia. Volvemos a recobrar nuestro "carnet de identidad", nuestro yo colectivo más auténtico y profundo.

 

Guiados por la magia del icono, contemplando con serenidad que se asombra y dialoga, recorremos los hitos de nuestras "edades" que laten unísonas con las "edades" de Cristo, de la Iglesia. Cual familia que rememora sus acontecimientos más entrañables (gozosos, dolorosos y gloriosos) en un álbum de fotos, así nos trasponemos en la visita.

 

Don Miguel de Unamuno calificó a los castellanos "de alma viva, adormecida tal vez, soterrada, pero viva siempre." (La casta histórica Castilla, página 60) descubriendo su sustantividad en que "con su mística llegó a los profundo de la religión, al reino que no es de este mundo, al manantial vivo del que brotaba la ley social a la roca de su conciencia." (Ibidem, página 79) De este inmarcesible hontanar de cultura y fe, humanismo y arte, han brotado prístinos veneros de vida que reconfortan el agitado vivir de nuestro siglo. Me parece de gran interés hacer memoria de las líneas maestras de la primera exposición, la iconográfica de Valladolid, que marcó los hitos de las siguientes.

 

Un amplio espacio de paz y libertad interior para el amenazado hombre de carne y hueso de nuestros días. Bellamente lo expresa Eliot en los versos que nos dan la bienvenida:

 

¡Silencio! y mantened una distancia respetuosa.

Pues noto que se acerca

la Piedra. Que quizá responderá a nuestras dudas.

La Piedra. El Observador. El Forastero.

El que ha visto lo que ha ocurrido

y el que ve lo que va a ocurrir.

El Testigo. El Crítico. El Forastero.

El Agitado por Dios, en quien la verdad es innata.

 

1.- LABOR DE EQUIPO. Obra de tal envergadura excede la individualidad. Y aquí nos encontramos con la colaboración entusiasta de todos los obispos de la región, las entidades financieras (Caja Salamanca, Junta de Castilla y León), críticos del arte (Martín González, Álvarez Villar, catedráticos de la Universidad entre otros), periodistas y estetas como Jiménez Lozano, especialistas en exposiciones como Dª Eloísa García de Watemberg, diseñador arquitectónico como Pablo Puente, restauradores, fotógrafos, divulgadores... coordinados por el emprendedor y creativo José Velicia, quien ya cruzó el umbral de la eternidad, justo a los pocos días de presentar la última fase de "la casa de seis pisos" en Burgo de Osma, Soria; actualmente ha tomado la posta otro de los pioneros, el P. Antonio Menéndez.

 

2.- VALENTÍA EN LA OFERTA. Apartándose de los tópicos de la cultura oficial, de vanguardia, o de las exposiciones al uso, aglutina arquitectura, escultura, pintura... alrededor de la fuerza del icono que supera escuelas, técnicas y estilos. Desborda el fin mostrativo, aunque lo asume, para evocar, sugerir, narrar y, sobre todo, interpelar.

 

3.- ELEGANCIA EN LA PRESENTACIÓN. Con frecuencia se acusa a los católicos el "no cuidar la imagen, su escaparate". Aquí captamos rápidamente la pasión por la obra bien hecha, el cuidado del mínimo detalle. Desde la nominación de cada capítulo con lenguaje tan sugerente, bello y actual; el Catálogo gráfico a todo color comentado por especialistas de altura; el marco arquitectónico diseñado; la claridad de las bóvedas pintadas; la música ambiental; la iluminación de los iconos que tan cercanos se presentan... Todo ayuda a sentirse a gusto, como en tu casa. A mí me recordó la frase que Cervantes dedica a Salamanca: "que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado". Quien visita las catedrales de Valladolid, Burgos, León, Salamanca...saca al menos una conclusión: tengo que volver con más calma. Parece que hemos encontrado nuestra morada y "contrapunteados", contrastados con el mundo, lo de fuera, queremos buscar armonías cribando lo positivo.

 

4.- REIVINDICACIÓN Y RESCATE. Sin olvidar a primeras figuras tales como Gregorio Fernández, Mena, Juni, el Greco, se reivindica la obra anónima de artistas que han acompañado a nuestro pueblo en gozos y esperanzas, en sus dolores y sonrisas. De ahí que se presente bajo el simple nombre de "Maestro", de San Pablo de la Moraleja, de Olivares de Duero, de Manzanillo... A veces se desconoce hasta la localidad, como las tallas de "la Anunciación" de Gamonal -Burgos-, o la pareja de Juan Evangelista acogiendo a la Virgen -León-. Entre los maestros rescatados habría que destacar a Teresa Díez, con sus antológicos frescos, Fernando Gallego, Alejo de Vahía... y hasta obras casi descubiertas con ocasión de esta muestra como en el caso del retablo de San Juan Bautista -parroquia de El Salvador, Valladolid-, o "El Juicio Final" -en San Nicolás, Burgos-.

 

5.- FOCO DE ENCUENTRO. Sin apenas medios de comunicación de largo alcance, el anuncio de la muestra se ha dado por vía oral. Las colas formadas desde horas antes de su apertura han sido la mejor propaganda para el millón de visitantes. Sorprendente en una exposición de arte religioso en la que no se ha buscado el reclamo del artista superstar o la obra máxima. De todos los puntos de la geografía española, especialmente castellana, también europea, se han dado cita en Valladolid. Tanto que el ramo de hostelería, ante tal multiplicación de comensales, pidió que se prolongase como exposición permanente hasta el año 2.000. Se ha dado el caso de que miembros de una misma familia, dispersos por toda la península, sin previo aviso, se encontrasen en la catedral.

 

Hombres de toda condición (edad, cultura...) se han ido encontrado aquí. Niños de enseñanza primaria y secundaria a los que se regalaba una atractiva guía didáctica, universitarios con sus profesores, eclesiásticos como el cardenal -en aquel momento- D. Marcelo González con todos los seminaristas de Toledo, literatos como Alberti, Delibes, políticos como Múgica o Aznar... Todos, independientemente de su ideología, han disfrutado aquí. El mismo tono de las conversaciones de los vallisoletanos ha subido culturalmente muchos quilates.

 

6.- HACIA UN GRAN DEBATE CULTURAL. La polémica sobre la ciencia española que agitó el S. XIX y principios del XX español con la Institución Libre de Enseñanza (precisamente en los días de la exposición de Valladolid se ofrecía simultáneamente en el Palacio de Santa Cruz sobre su "Residencia de Estudiantes") y los católicos liderados por Menéndez Pelayo aboca aquí a realidades muy concretas. Para los primeros, si España quería desempeñar un rol en Europa debería cortar con la trayectoria secular católica; para los segundos, si España quería ser algo en el futuro debería ser fiel a su tradición católica.  Juan Pablo II – en sus visitas al suelo patrio hispano- lo proclamó ante los intelectuales en la Complutense: "Tanto dentro como fuera de sus fronteras, España se ha hecho a sí misma, acogiendo la universalidad del Evangelio y las grandes corrientes culturales de Europa y del mundo..." (3-XI-82). Recordemos si no el cisterciense de Santa María de Valbuena, el gótico flamenco que se expone en la mayoría de los capítulos. "La Iglesia -continúa el Papa- ha estado presente en todas las etapas de la gestación y del progreso de la civilización española".

 

La exposición confirma la verdad de estas palabras con esos relámpagos de belleza que, vivos en el santuario iconográfico de la catedral de Valladolid en 1988, han iluminado el cielo cultural castellanoleonés, español, europeo, en las ocho ediciones culminadas hasta la fecha. Todo arrancó en la catedral herreriana de la ciudad del Pisuerga en 1988 con más de un millón de visitantes; le siguió la muestra bibliográfica de Burgos' 90, la investigación de fondos musicales (León'91), el congreso "fe-arte" y la exposición "El Contrapunto y su morada" (Salamanca'93), la vinculación con Europa a través de Flandes (Amberes´95),  la historia de una diócesis en "La Ciudad de los Seis Pisos" (Burgo de Osma ' 97), el proceso de construcción de una catedral en "Memorias y esplendores" (Palencia' 99), "Encrucijadas" (Astorga´2000)  Fue una magnífica preparación para el año de España: 1992, en la que reflexionó sobre sus valores, sobre el sentido último de la trayectoria histórica, pero no para mirarse en su ombligo, sino como trampolín hacia el Tercer Milenio.

 

7.- APROVECHAMIENTO DEL ÉXITO. La honda resonancia cosechada en todos los sectores, ha dado confianza a los organizadores que se han sentido desbordados por la avalancha del público para emprender nuevos proyectos del que éste es paradigmático. Ahí están las exposiciones "Hacia el Tercer Milenio" en Cataluña, el pabellón de la Santa Sede en la Expo de Sevilla, "Cruce de Caminos" sobre el Camino de Santiago... y hasta las espectaculares dedicadas a Felipe II en 1998 y Carlos V en el 2000.

 

8.- CATEQUESIS DE ALTURA. En ningún momento se ha ocultado la finalidad catequética de presentar la historia de la salvación de forma creativa. Los 10 capítulos de la primera muestra responden en el contenido a artículos del Credo Católico y bien podrían denominarse: Dios Creador (I), Dios en la Historia (II), Caminos de santidad (III y IX), Dios Redentor (IV y V), Nuestros modelos: los santos (VI y VII), Los novísimos y la fe militante del barroco (VIII), el gozo de la Resurrección (La Re-Creación, X).

 

La bibliografía ofrecida: el Catálogo, la Guía entregada a cada visitante, el guión práctico y sugerente de "Imágenes de la Fe", las postales, los posters, el cuadernillo didáctico, el vídeo de "Pueblo de Dios" con texto de Martín Descalzo o la Misa retransmitida el domingo 29 de enero... el texto de Monseñor Delicado Baeza "Antesala de la exposición iconográfica", con la ayuda oral de personal especializado, ha ayudado a inocular la vida cultural-cristiana que se ha querido ofertar.

 

9.- EN EL CORAZÓN DE LA EXPOSICIÓN. Después de haber visitado en numerosas ocasiones la catedral, cuesta llegar al final. Siempre me detenía en el capítulo I ante el tapiz de la Redención o ante las filigranas de la arqueta de S. Genadio y la monumental pila bautismal románica. Del capítulo II me atrae la mano suplicante del Cristo de S. Esteban (Segovia), el fascinante apostolado románico de Alba de Tormes, la virgen-trono de Astorga y Nuestra Señora de la Vega (tan cercana en Valladolid y ahora de nuevo en su sitio), la ingenuidad de la Anunciación de Gamonal (Burgos) -en la portada de la Guía-. Y después de esta catarata de sensaciones e imágenes, el oasis del cisterciense en la sala III. Llegamos al corazón, capítulo IV, "El dolor y la sonrisa". La patética imagen de la muerte andante con un féretro en la mano nos recuerda los estragos de la Peste Negra y la amenaza de esta terrible fiera apocalíptica del S. XIV. La respuesta que el pueblo fiel dio la tenemos en la singular hondura de los Cristo góticos sufrientes que inspiran compasión (el de Amusco, el "Ecce Homo" de Prevost...), misericordia ("Ecce Homo" de Morales, "Calvario" de Cuéllar, Segovia), asumiendo e iluminando el dolor. Pero nuestra gente "sonríe aunque sangra su alma" y lanza su mirada a los graciosos y maternales gestos de sus Vírgenes como "Nuestra Señora de la manzana" de Silos (Burgos). El realismo sublime del dolor sonriente, humano y divino a un tiempo, lo encarna magistralmente la pareja escultórica que representa a Juan Evangelista acogiendo a María tras la muerte de Jesús (obra anónima de XIV, León) (El póster más difundido).

 

10.- SANTUARIO DE HUMANISMO. En un momento en que se diseca y reduce al hombre, recordando "el origen del hombre y mirando a Cristo resucitado -anota Mons. Delicado Baeza- (los iconos) le devuelven al hombre su propia estima y una firme esperanza". Uno descubre aspectos esenciales al ser humano, se siente más pleno, más gozoso de ser hombre, "algo tan grande que hasta Dios quiso serlo" (Ortega y Gasset), por eso EDADES DEL HOMBRE.

 

José Antonio Benito Rodríguez

 

Más información: https://lasedades.es/exposiciones/

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