GROSSO, Lourdes- DEL MORAL, Fernando Hacia la santidad (Prontuario para comenzar una causa de canonización). EDICE, Madrid, 2026, 322 pp
El nuevo volumen de la dinámica Oficina de la Conferencia Episcopal Española para la causa de los santos nos ofrece selectos estudios de expertos sobre el discernimiento eclesial para incoar el proceso (Mons. Alberto Royo), los requisitos que necesita el obispo para reconocer la santidad (P. Turek), el perfil del delegado episcopal (Mons. Teodoro León), los actores y el procedimiento de una causa (Fernando del Moral), glosario de 200 términos en las Causas (Marco Maiorino), bibliografía básica (J. Pery).
Presenta la obra Mons. Francisco C. García Magán. Cuenta con la introducción del Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del dicasterio de la Causa de los santos, quien nos brinda el artículo "Ser santos. La propuesta de Tomás de Aquino", el considerado como el más sabio de los santos y el más santo de los sabios, con una "santidad sobria y esencial", serena, alegre y hasta bromista (11-28). Contextualiza la obra Lourdes Grosso como directora de la oficina quien repasa los 25 años de historia, en su cronología, estructura (gestión, documentación, formación, pastoral, publicaciones) y proyectos en el futuro u horizonte (29-66)
El primero de los estudios lo desarrolla Mons. Alberto Royo Mejía en "De la muerte santa al candidato a los altares" (67-102) quien centra la cuestión al superar los criterios humanos y enfatizar la necesidad de "escrutar los signos de los tiempos y la voz del Señor con reverencia y docilidad" (p.70). Para ello nos advierte que para la canonización se deben escuchar armónicamente tres voces: la del pueblo de Dios, la de Dios mismo y la de la jerarquía de la Iglesia. De este modo, el obispo debe llegar a la certeza moral de la conveniencia y oportunidad de presentar a la veneración de los fieles a quien se considera que con su vida y testimonio "puede hacer mucho bien a los hermanos, dejando modestamente la decisión final en las manos de la Iglesia, representada por su pastor universal" (p.99) presentar expertos sobre el discernimiento eclesial para incoar el proceso (Mons. Alberto Royo),
El segundo corresponde a los "requisitos que necesita el obispo para reconocer la santidad" y lo expone el P. Boguslaw Turek, subsecretario del dicasterio, quien parte del rico magisterio del Vaticano II sobre la santidad, define lo que es "fama de santidad" como "la opinión difundida entre los fieles sobre la pureza e integridad de vida del siervo de Dios y sobre las virtudes que practicó en grado heroico" (p.104) o "sobre el ofrecimiento libre y voluntario de la vida". Al hilo de los diferentes documentos normativos y en especial la instrucción "Sanctorum Mater", el autor brinda al obispo responsable de incoar la causa las claves para verificar la presencia de la auténtica y difundida fama de santidad. Debe ser espontánea y no obtenida artificialmente, extendida entre una parte significativa del pueblo de Dios. Para comprobarlo debe valorar la calidad de los documentos recogidos, consultar a los obispos de la Conferencia Episcopal y la resonancia habida entre los fieles de su edicto comunicando a la diócesis la recepción de solicitud de incoar la causa. El obispo debe estar atento al desarrollo y la gestión de la investigación diocesana en que intervienen testigos sobre la santidad del siervo de Dios. Por último, debe valorar el juicio del dicasterio de las Causas de los Santos acerca del material recogido. Unido a la fama de santidad está la "fama de signos" u "opinión difundida entre los fieles sobre las gracias y favores recibidos de Dios" por intercesión del candidato. El autor discierne con precisión cómo el obispo "no debe verificar si los favores o gracias individuales son verdaderos ni establecer con certeza moral si existe un vínculo entre la intercesión y la gracia recibida. Esto es en el caso de los milagros. Se trata más bien de comprobar la presencia de la fama de los signos y de verificar su autenticidad según los criterios indicados para la fama de santidad" (p.118-119). En definitiva, el magisterio pontificio reciente "ha querido recuperar el lugar debido a la fama de santidad y de signos, dando indicaciones concretas a los obispos competentes" (p.119)
El tercer capítulo "El Delegado episcopal de las Causas de los Santos" (121-144) corresponde a Mons. Teodoro León Muñoz, Obispo auxiliar de Sevilla, uno de los artífices de la Oficina y también de los mejores expertos del tema. Comienza aludiendo al contexto del evento y el objetivo de la ponencia: clarificar las funciones del delegado episcopal para las causas de los santos, a la luz de la documentación pontifica, las consultas recibidas, distinguiéndolo del delegado para instruir la causa. Partió de la constante motivación de Cristo y de la Iglesia por la santidad, a todos los fieles, por el hecho del bautismo, y cómo debe estar siempre en su programa pastoral. Luego se centró en la tarea del obispo diocesano como promotor de santidad, para precisar en la segunda parte en la misión específica del delegado instructor y del delegado para las causas. Fue precisamente sobre este asunto sobre el que elaboró todo un perfil, desde la creación de la función, su naturaleza, los requisitos, sus funciones (gestor técnico administrativo y promotor pastoral) y las atractivas propuestas pastorales como la organización de rutas de la santidad, integración en la piedad pastoral, el uso de los medios de comunicación, cuidado de los jóvenes y la caridad social.
El cuarto "Cómo comenzar una causa de beatificación y canonización: actores y procedimiento" (145-184), de Don Fernando del Moral Acha, adjunto a la Oficina de la CEE y editor de esta obra, nos brinda un práctico vademécum -para acometer la tarea por parte delegado episcopal pero también para el postulador y para cuantos deben participar en el complejo proceso que tiene mucho de teológico, pero también de histórico, jurídico, administrativo y pastoral. Es sumamente interesante por la formidable síntesis de todo el magisterio eclesial sobre el itinerario, y, sobre todo por compartirnos su vivencia con "pericia, criterio y seguridad". Como se aconseja en toda una buena crónica y un correcto procedimiento, el artículo responde con precisión al cuándo, quién (parte actora, postulador, obispo competente, comisión diocesana), qué trabajo (comisión histórica, peritos teológicos), cómo (cuestiones procedimentales). "Se trata de un camino eclesial de discernimiento en el que la Iglesia, con prudencia, rigor y humildad, busca reconocer la acción de la gracia de Dios en la vida concreta de uno de sus hijos, para proponerlo después como modelo e intercesor para todo el pueblo de Dios" (p.178)
A continuación "Glosario de términos en las Causas de los Santos" (185-298) por parte de Marco Maiorino, "scriptor" (archivero) del archivo apostólico vaticano, ayudado por el traductor al español Carlos Metola, quienes definen con precisión 200 vocablos fruto de su propi8a necesidad de elaborar "un instrumento capaz de facilitar el aprendizaje de los conceptos jurídico-canónicos, históricos y teológicos y de lo9s procedimientos de las fase diocesana y romana de las causas de beatificación y canonización, así como la familiaridad con las figuras jurídicas y los órganos colegiales que intervienen en ellas y con sus respectivas funciones" p.185). Cada vocablo o entrada de modo alfabético se corresponde con las fuentes teológicas y jurídicas, el manual usado en el Studium del Dicasterio y la bibliografía existente.
Por último, el responsable del área de Documentación de la Oficina, Javier Pery Paredes, repasa en "Publicaciones de la Oficina para las Causas de los Santos" (299-318) 25 obras relacionadas con el talante de la obra y fruto del acucioso trabajo de investigación, difusión y pastoral de la Oficina. Magnífico elenco para constituir una completa biblioteca para "hacer santos" como Dios manda y la Iglesia demanda.