EL CRISTO DEL CONSUELO del santuario "Corazón de María" C/ Ferraz

Motivado por el triduo cuaresmal de los PP. Claretianos en la que es a la fecha mi parroquia, les comparto algunos datos de esta preciosa y devota imagen, así como del resto de las imágenes que adornan el templo.

El Cristo del Consuelo, talla del siglo XVII/XVII, en madera policromada, se atribuye al escultor barroco portuguésManuel Pereira (Oporto1588 – Madrid1683) o a uno de sus discípulos. El Cristo del Consuelo pertenece al grupo de «tres clavos», pero guarda gran similitud con el Cristo del Olivar, del grupo de «cuatro clavos», en la posición y ángulo de los de brazos y en la idéntica expresión de serenidad del rostro, tan característica en la obra del admirado escultor portugués.

La procedencia de esta bellísima imagen y su traslado hasta el corazón del barrio de Argüelles donde se venera desde mayo de 1958, se debe a un ejemplar sacerdote de la Diócesis de Segovia, D. Jenaro García Burgos, que falleció en la capital del acueducto el 18 de febrero de 1962.

Sabemos que en la primera mitad del siglo XX se hallaba este Santo Cristo en la Casa-Palacio que el Marqués de Quintanar poseía en la plaza del Conde de Cheste, en Segovia. Fue el VIII marqués de Quintanar D. Fernando Gallego de Chaves y Calleja  (1889-1974), quien, al vender dicho palacio, donó el Santo Cristo a D. Jenaro García Burgos; éste lo llevó a Velosillo (Segovia), su pueblo natal, que él regentaba por aquellos años y cuya iglesia había sido totalmente reconstruida por él.

En los últimos años de su vida, el amor y aprecio de Don Jenaro al Padre Claret y a los Misioneros Claretianos, y contando con la anuencia del Obispado de Segovia y del propio Marqués de Quintanar, le inclinaron a desprenderse de este doble tesoro: tesoro como talla artística y como reliquia claretiana, pues la tradición asegura que «habló al P. Claret mientras oraba devotamente ante la imagen en la capilla del palacio de los marqueses de Quintanar de Segovia».

Recibido este maravilloso regalo, antes de exponer la imagen a la veneración de los fieles en el Santuario del Corazón de  María, fue restaurada, en 1958, por el escultor segoviano Florentino Trapero.

La imagen se encuentra en una capilla situada a los pies del templo y según reza una lápida a la entrada de la misma se puede leer:

ESTA MILAGROSA IMAGEN LLAMADA VULGARMENTE SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO se veneraba en la capilla del palacio de los marqueses de Quintanar de Segovia donde según una tradición fidedigna habló a San Antonio Mª Claret mientras oraba devotamente ante ella.

Sobre la procedencia de la bellísima imagen y su traslado hasta el corazón del barrio de Argüelles da fe otra lápida situada a la entrada de la capilla, en la jamba opuesta a la anterior, que dice:

SANTÍSIMO CRISTO DE QUINTANAR con la anuencia y generosidad del actual marqués de Quintanar Excmo. Sr. D. Fernando Gallego de Chaves ha sido donado a la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María para su culto y veneración.

https://www.cormariaferraz.es/category/informacion/historia/

https://pessoasenmadrid.blogspot.com/2016/11/el-cristo-del-consuelo-otro-pereira-en.html

OTRAS Imágenes del templo

La Piedad. De Don Aniceto Marinas (Segovia,1866 – Madrid, 1953).

Tras tallar la Soledad al pie de la Cruz para San Millán de Segovia con el fin de promover en esta parroquia la constitución de una cofradía penitencial, «su esposa Valentina, muy devota de la Virgen, le pidió que esculpiera otra imagen ma­riana para que se pudiera procesio­nar en Madrid, desde el Santua­rio del Corazón de Maria, tan cer­cano a la casa del matrimonio Ma­rinas y donde ambos asistían diariamente a la Eucaristía». No se sabe la fecha exacta de la escultura pero, como dice el mismo articulista, «lo cierto es que la misma debió ejecutarse entre el falleci­miento de Valentina en 1932 y el inicio de la Guerra Civil en 1936, pues Mercedes Barrios en su libro 'Aniceto Marinas y su época' nos dice que el propio Marinas res­tauró la imagen tras la contienda por los desperfectos que había pa­decido» 

La Piedad de Marinas desfiló en procesión por el Barrio de Argüelles hasta que el traqueteo propio de esas prácticas dañó la imagen, lo que llevó a otro famoso escultor segoviano, discípulo en su momento de Aniceto Marinas, Don Florentino Trapero, a ejecutar en 1958 una réplica del grupo, que quedó expuesta en la cripta del mismo templo mientras que la original de don Aniceto se colocó para la veneración de los fieles en una capilla lateral del mismo.

Como todas las obras de Marinas, sobre todo las de inspiración religiosa, La Piedad «está basada e inspirada en sus propias vivencias de creyente. So­lo un hombre de muy arraigadas certidumbres puede ofrecer tal expresión en las vivas imágenes que modela con evidente fuerza de convicción» (Antonio Horcajo, recogido en el artículo citado de Javier G. Núñez). Al contemplar ese grupo de La Piedad «sentimos el dolor infinito en el rostro de la Madre y la evidente muestra de vida física y vigor en su mano que sujeta contra el suyo el cuerpo muerto del Hijo. Mari­nas está aquí centrado en ofrecer consuelo al espíritu sencillo de las gentes con fe, dotándolas de ora­ciones plásticas a las que se afe­rran con esperanza»

Inmaculado Corazón de María. Como se ha indicado preside el altar mayor del templo actual. Es también obra del escultor Aniceto Marinas y fue realizada en los primeros años 50. En ella, como en el grupo de La Piedad, se percibe todo el mundo interior y de espiritualidad de su autor, persona «de carácter tranquilo y afable», según le describen quienes le conocieron.
Imágenes de San Antonio María Claret y San José. En los altares laterales al pie del presbiterio se hallan dos interesantes tallas de figuras muy ligadas a los Misioneros Claretianos. A la derecha, San Antonio María Claret, fundador de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, revestido con las vestiduras de arzobispo, y a la izquierda la de San José, patrono de la Congregación de Misioneros y de quien tan devoto era el P. Claret (Aut. 831).
Copia de La Piedad. Hermosa réplica de la Piedad de Aniceto Marinas, realizada en 1958 por un discípulo suyo, Don Florentino Trapero (Aguilafuente-Segovia, 1893 – Madrid,1977) que se conserva en la cripta.

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