HUELLAS DE LA TREMENDA GUERRA QUE AYUDAN A ALZAR LA MIRADA desde el ALTO DE LOS LEONES
Este fin de semana he caminado hasta el Alto del León (o Alto de los Leones de Castilla) en compañía de jóvenes montañeros del Movimiento de Santa María. Me ha impresionado este búnker en el marco de un bellísimo paisaje desde donde se divisa la Cruz del Valle de los Caídos, las 5 torres de Madrid -en lontananza- y la serranía madrileña en la que se abrazan la de Ávila y Segovia. Mi corazón se va con el Papa León, su lema “todos uno en el Uno”, su compromiso por la paz y su impulso constante de ayudar a todos a “alzar la mirada”.
Este lugar fue el escenario de una de las primeras y más encarnizadas batallas de la Guerra Civil Española en julio de 1936. Este puerto de montaña en la sierra de Guadarrama se convirtió en un símbolo estratégico y defensivo para ambos bandos.
El puerto era vital para el avance de las tropas: el bando nacional necesitaba controlarlo para que las columnas militares desde Castilla y León pudieran cruzar hacia Madrid, mientras que las fuerzas republicanas (milicianos y guardias civiles leales) debían bloquearlo.
- Toma del puerto (22 de julio de 1936): Tras intensos combates bajo el calor veraniego, los nacionales comandados por el general Mola lograron tomar el control del Alto del León.
- Estancamiento del frente: Aunque los sublevados conquistaron el puerto, los republicanos consiguieron hacerse fuertes en las cumbres y accesos cercanos (como La Peñota), frenando su avance hacia la capital.
- El Frente de la Sierra: El frente quedó estabilizado a lo largo de toda la cordillera de la sierra de Guadarrama, manteniéndose fortificado y sin apenas variaciones hasta el final de la guerra.
- El Alto de los Leones en la actualidad: Tras la Guerra, el puerto fue rebautizado como Alto de los Leones de Castilla. Hoy en día, es un importante enclave de turismo histórico y rutas de senderismo. Los visitantes pueden explorar numerosos vestigios militares de la contienda que han sobrevivido bajo los pinares, como trincheras, búnkeres, nidos de ametralladora y el antiguo refugio de Cabeza Lijar.
Este fin de semana lo estoy viviendo aquí como nido de oración, convencido de que el corazón de la paz es la paz de corazón y que -como afirmaba Donoso Cortés “hacen más por el mundo los que oran que los que pelean”. Mi oración se hace canto de esperanza con el “Magníficat” como el Papa León concluye en su encíclica “Magnifica humanitas”: “Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma”.
José Antonio Benito