¿Por qué el Padre Acosta quería ir a las Indias del Perú?
“Lo que sobre todo hallo mover mi voluntad es algún deseo de la cruz de Nuestro Señor, y de ser agradecido al que tan liberalmente se me dio”
(Carta desde Ocaña, en 1569, 29 años de edad)
Las Cartas Indipetae del latín indipeta, el que pide las Indias eran misivas oficiales escritas por jóvenes sacerdotes y estudiantes de la Compañía de Jesús dirigidas directamente al Padre General de la orden en Roma.
Su objetivo era solicitar formalmente ser destinados a las misiones americanas (Indias Occidentales) o asiáticas (Indias Orientales). Solían ser textos muy emotivos y espirituales donde el solicitante explicaba su vocación, su disposición al martirio y sus aptitudes físicas o lingüísticas para evangelizar. Se conservan miles de ellas en el archivo romano de la orden
La presente Carta del jesuita José de Acosta a San Francisco de Borja, general de la Compañía de Jesús, en que pide las misiones de Indias, la escribe en Ocaña el 23 de abril de 1569, poco antes de cumplir los 30 años de edad.
En ella le comunica que el año pasado, a través del Provincial le hizo llegar a Roma, “una memoria que comunicase con vuestra paternidad de los deseos que nuestro Señor me daba de servir más a su divina Majestad, especialmente en las partes de las Indias”. San Francisco de Borja, general, le respondió a través del P. Maestro Dionisio “aprobando aquellos deseos” por lo que recibió harto consuelo.
En este momento se siente impelido a comunicar de nuevo lo que desde hace 9 años, o sea, desde los 20, “pero de algunos meses acá son mucho más crecidos, y con más eficacia y confianza que no han de ser de balde, así por sentir siempre más voluntad después de haber dicho muchas misas y ofrecídome al Señor lo que he podido, como por ver en mí notable ventaja de salud corporal, que con el mismo ejercicio que se pensó me hiciera daño ha crecido, y tengo esperanza en Dios no me faltará para todo lo necesario; que esta cuaresma, con la lección ordinaria y dos sermones en la semana y razonablemente de confesiones, no hice falta, antes salí con más fuerzas, y así entiendo será en lo que la obediencia me ordenare. El dolor que solía tener del pecho es muy poco o cuasi nada, y en lo demás me hallo bueno, a lo menos no de suerte que tenga indisposición de importancia”.
Lograda la salud y manifestada al superior para que quede tranquilo, pasa a darle razón del por qué desea partir a Indias: “Lo que me suele despertar estos deseos principalmente es parecerme que, para salir de un paso ordinario en que me persuado caminar poco en el divino servicio, me haría la misma necesidad ser otro donde no hay este entretenimiento y regalo ordinario”. Se ofrece ir para ayudar a otros “en aquellas partes con menos peligro de vanidad y con esperanza de más fruto, a lo menos hay más necesidad…de criar obreros”.
Acosta da un paso más y manifiesta que “lo que sobre todo hallo mover mi voluntad es algún deseo de la cruz de Nuestro Señor, y de ser agradecido al que tan liberalmente se me dió, lo cual en los trabajos y contradicciones y soledad y penuria y peligros que allá se pasan, siendo los que deben los obreros del Señor, con su gracia hace que le parezcan e imiten en algo; y de esto suelo sentir muchas veces harto fuertes deseos con una confianza y seguridad grande, que si el Señor por mano de mi superior me enviase, no sería parte mi flaqueza y pocos merecimientos para estorbar tanto bien. No sé, padre, si su divina bondad me tiene guardado tal tesoro”.
Se ofrece para hacer allá lo que hace acá: “leer teología o predicar u otro ministerio alguno”.
De Ocaña, 23de abril de 1569. De vuestra paternidad hijo y siervo indigno. -Josef de Acosta.
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/escritos-menores--0/html/fee5cdd8-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_1_
(Fermín del Pino Díaz: https://historia-hispanica.rah.es/biografias/394-jose-de-acosta)