Testimonio tras la muerte de la joven María Cobo: «María ya ha cruzado la Puerta Santa»
María Cobo Vergara tenía 20 años y vivía su fe en la parroquia Nuestra Señora de la Paz. Su historia es la de una joven madrileña que se tomaba en serio a Dios. Una historia tejida durante cuatro años de enfermedad, de oración compartida, de silencios acompañados. Y también de alegría. Porque no se puede entender su paso entre nosotros sin esa luz serena con la que afrontó su camino.
Durante la Eucaristía celebrada en San Lorenzo, Roma, el jueves 31 de julio, en el marco de los Jubileo de los Jóvenes, el cardenal José Cobo, arozbispo de Madrid, mencionó su nombre ante miles de jóvenes. «Queríamos acordarnos hoy de ella, de su familia y de su parroquia». María había fallecido el día anterior.
Poco después, en un gesto de comunión tan simple como el Evangelio, la Oficina de Peregrinaciones del Jubileo entregó para su familia el Testimonium, documento que se emite al cruzar la puerta santa: María ha peregrinado a Roma. Y ha atravesado, simbólicamente, la verdadera Puerta Santa. Los jóvenes de su parroquia entregarán este documento a la familia.
El eco de una vida entregada
Pablo Galiot, sacerdote en la parroquia de María, fue quien habló en su nombre y en el de la comunidad que la ha visto crecer. «María llegó con una inquietud muy grande de conocer a Dios y de vivir la fe en comunidad», explicó. La enfermedad, lejos de apagar esa búsqueda, se convirtió en su camino. «Comprendió muy bien lo que significa la cruz de Cristo. Que Cristo ha querido vivir todo lo que nosotros vivimos: el dolor, el miedo, los fracasos".
De aquel proceso nacieron dos frutos. El primero, aprender a mirar el sufrimiento con los ojos de Cristo. El segundo, abandonar el control y confiar radicalmente en la voluntad del Padre. «Al principio pedía la salud, pero llegó un momento en que entendió que lo más importante era que se cumpla su voluntad».
Días antes de morir, María escribió haciendo la peregrinación jubilar con un grupo de la parroquia en los Alpes, camino de Roma, donde llegarían el día 30 de julio (en la imagen inferior, ya en Roma): «Si se me preguntara si volvería a repetir estos últimos cuatro años, no dudaría en decir que sí. He conocido verdaderamente el amor de Dios. Si Cristo permite esto, es porque lo que está en sus manos es enorme. Su propósito es magnífico».
Una red que no se rompe
Durante la homilía en Roma, el arzobispo recordó que la red que nos une como Iglesia está hecha también de quienes ya están en Dios. «En esta magnífica red no solo estamos los que estamos aquí. Están los que están en el corazón y los que están en Dios. Esta es una red preciosa». María forma parte de esa red. Y su historia, lejos de cerrarse con su muerte, sigue siendo semilla.
«No le tenemos miedo a la enfermedad, ni a la muerte, ni a la frustración», insistió el cardenal. «Porque sabemos que el Señor nos abraza. Y porque creemos, desde la fe, que María ha llegado mucho más lejos que nosotros. Nosotros estamos en Roma; ella, en casa».
Un rostro para los que vienen detrás
Muchos jóvenes de Madrid no conocieron a María. Pero eso no impide que su vida les interpele. Su historia resuena como un recordatorio de lo esencial. «Que María siga ayudando a los jóvenes de Madrid», pidió el cardenal Cobo al final de la celebración (vista general, en la imagen inferior), «como lo hizo en vida». «Que nos enseñe a vivir sin miedo y a mirar con confianza lo que tenemos por delante».
Hay vidas que no necesitan demasiadas palabras, que son parábolas vivientes, en palabras de Paul Claudel. Vidas que, por su forma de estar y de partir, dejan un rastro que otros pueden seguir. María fue una de esas vidas. Hoy, en plena peregrinación jubilar, su ejemplo se convierte en compañía. Silenciosa, sí. Pero real.
Y con ella, la certeza de que quien vive unido a Cristo no se pierde. Solo llega antes.
https://www.religionenlibertad.com/opinion/250803/maria-cobo-jubileo-cielo_113413.html
MIRA CABALLOS, Esteban Colón. El converso que cambió el mundo (Editorial Crítica, Barcelona, 2025) pp: 576 ISBN: 978-84-9199-778-
Todo americanista tiene siempre en mente a Colón con la secreta pretensión de descubrir y encontrar nuevos datos y aspectos de su vida fascinante. No en vano se han escrito 20.000 libros y unos 200.000 artículos sobre él. ¡Cuánto de bazofia, imaginación y sin sentido! Y, hoy, como en estos 500 años seguimos navegando y enredados en el descubrimiento del personaje histórico, real. Yo también, desde niño y mucho más desde mis estudios de América en el propio Museo Colón de Valladolid, me he sentido atrapado por la fuerza y trascendencia de su vida y personalidad. Recuerdo las clases de don Demetrio Ramos, las charlas con don Jesús Varela y la encantadora familia de historiadores del Departamento, los congresos, mis polémicas en el 92, mis clases en el Perú…
Cada generación (pongamos cada 50 años, aunque con la Inteligencia Artificial el intervalo se hará mucho más pequeño) acomete los interrogantes de la historia con métodos renovados y sensibilidades nuevas. De ahí, la necesidad y pertinencia de volver a explorar la siempre polémica y enigmática figura de Colón, cuya influencia traspasa tiempo y espacio.
La presente obra es la mejor bitácora para adentrarnos en este océano de investigaciones y comentarios acerca de la vida, obra, personalidad, significado de Cristóbal Colón, protagonista de la obra. Sus fuentes son seguras, su investigación es precisa, su redacción clara, sencilla, amena, sin dejar de ser académica y profunda.
Abre la publicación un didáctico mapa que nos ubica de modo práctico sobre los cuatro viajes colombinos. Introduce la obra un aserto que a menudo se olvida pero que es imprescindible para entender el giro copernicano del acontecimiento descubridor: la entrada a caballo del turco Mehmet II en la basílica de Santa Sofía de Constantinopla el 29 de mayo de 1453, que daba al traste con el imperio bizantino, asestando un golpe decisivo a la cristiandad y a las tradicionales rutas comerciales de la Edad Media.
El libro se estructura en catorce capítulos en los que se describe la vida y obra de Colón: El personaje, sus orígenes, vida antes del Descubrimiento, después, la empresa, el regreso triunfal, la gran armada colonizadora, sus últimas expediciones, la factoría, el ocaso del proyecto colombino, su vida privada, óbitos (inhumaciones y exhumaciones), Colón en la diana, conclusiones.
Otros nueve apartados, muy prácticos, especialmente para historiadores, en los que se nos brinda pormenores de su quehacer científico y comunicativo: Metodología, fuentes e historiografía, siglas, bibliografía (pp.345-384), glosario, apéndices (RC al conde de Cifuentes prohibiendo el destierro de malhechores al Nuevo Mundo, Toro, 11-4-1505;Inédito sobre el alzamiento de F. Roldán en el juicio de residencia de Lucas Vázquez de Ayllón, 1518; Minuta de Diego Colón al Rey sobre el establecimiento de la Real Audiencia en Santo Domingo, 1510; ascendencia familiar de Cristóbal Colón); cronología; Notas (pp.407-547, vean que son 147 páginas con 1610 citas), Índice (onomástico y topográfico).
En un intento de caracterizarnos al protagonista, nos brinda este acertado retrato sintético: "No fue un santo, ni tampoco un demonio, fue un ser humano de su tiempo, y, como tal, falible y lleno de defectos. Pero su empuje y su tesón le llevaron a emprender una de las mayores aventuras de todos los tiempos. Desde el 12 de octubre de 1492 nada fue igual en este mundo, por lo que es y seguirá siendo en los siglos venideros una figura destacada en la historia de la humanidad, representando mejor que nadie el espíritu aventurero del Renacimiento, así como las complejidades éticas y religiosas asociadas con la expansión europea" (p. 324)
Como indicaba el maestro J. Vicens Vives el autor nos muestra su carné de identidad: "he tratado de abordar todas las grandes cuestiones colombinas, sin eludir las más espinosas o irresolubles. Y lo he redactado desde mis más sinceras convicciones" (14-15). 326. Por qué este nuevo libro: Nos da cuatro razones. La importancia del individuo que cambió el mundo abriendo las puertas de la modernidad y la globalización, destapando fábulas y mitos en torno a su figura, "tratando de construir el relato sobre fuentes confiables y contrastadas, rebatiendo mitos, y todo en un lenguaje sencillo, accesible a cualquier lector no especializado. Asimismo, ofrezco nuevas reflexiones basadas en la relectura de fuentes que en su inmensa mayoría ya conocíamos" pp.326-327 . Nos ha libado el polen de los 20.000 libros y 200.000 artículos para extraer la mejor miel de la historia. Biografía actualizada que toda generación requiere. Por último, algo personal; compartirnos todo lo investigado desde que comenzó sus estudios americanistas ahora que se encuentra en su "madurez vital". Por último, nos indica que ha intentado -y sin duda logrado- narrar los hechos que protagonizó en el contexto de su tiempo, destacando su porqué, su toma de decisiones y sus motivaciones" (p.329)
Tuve la suerte de acudir a la presentación de la obra en Madrid y de recibir en vivo y en directo la motivación de su lectura a lo largo del verano. De veras que me atrapó desde el comienzo hasta el final Sólo puedo decir: ¡Muchas gracias, enhorabuena, y que siga la difusión por la Tierra entera! Por último, mi deseo de que en medida de lo posible-sigas buscando para seguir ayudándonos a encontrar la totalidad de personaje tan atractivo y trascendental.
Frassati y Acutis son una invitación a no malgastar la vida
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
"Los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación para todos nosotros, sobre todo para los jóvenes, a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra", esta fue la invitación que realizó el Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa que presidió con el rito de canonización de los Beatos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, este domingo 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.
Una hermosa fiesta para el mundo entero
Unos instantes antes del inicio de la celebración Eucarística, el Papa León XIV saludó de modo espontaneo a los más de 60 mil fieles y peregrinos que abarrotaron desde tempranas horas la Plaza de San Pedro. Especialmente, se dirigió a las familias de los dos nuevos santos, a las religiosas y religiosos, a los movimientos y delegaciones oficiales. A ellos, les agradeció por estar presentes y les recordó que todos estamos llamados a ser santos.
"Hoy es una hermosa celebración para toda Italia, para toda la Iglesia, para el mundo entero. Y antes de comenzar la solemne celebración de la canonización, quería dirigirles unas palabras a todos ustedes, porque, si bien la celebración es muy solemne, también es un día de gran alegría. Y quería saludar, especialmente, a los numerosos jóvenes que han venido a esta Santa Misa. Es una verdadera bendición del Señor: estar juntos, ustedes que han venido de diferentes países. Es un verdadero don de fe que queremos compartir".
"¿Qué debo hacer para que nada se pierda?"
En su homilía, al comentar las lecturas de este XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre señaló que en el Libro de la Sabiduría se dirige una pregunta al joven rey Salomón, sobre quien puede conocer la voluntad del Señor, sino es Él mismo el que da la sabiduría y su santo Espíritu para conocerlo. Salomón disponía de muchas cosas, pero esta gran abundancia de medios le había hecho surgir una pregunta en su corazón: "¿Qué debo hacer para que nada se pierda?".
"Y había entendido que el único camino para encontrar una respuesta era pedir a Dios un don aún mayor: su Sabiduría, para poder conocer sus proyectos y adherir a ellos fielmente. Se dio cuenta, en efecto, que de ese modo todas las cosas encontrarían su lugar en el gran designio del Señor. Sí, porque el riesgo más grande de la vida es desaprovecharla fuera del proyecto de Dios".
«Quien no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo»
También Jesús, en el Evangelio, indicó el Papa León XIV, nos habla de un proyecto al que adherir hasta el final. Dice: «El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo» (Lc 14,27); y agrega: «cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo».
"Es decir, nos llama a lanzarnos sin vacilar a la aventura que Él nos propone, con la inteligencia y la fuerza que vienen de su Espíritu y que podemos acoger en la medida en que nos despojamos de nosotros mismos, de las cosas y de las ideas a las que estamos apegados, para ponernos a la escucha de su palabra".
«Señor, ¿qué quieres que haga?»
En este sentido, el Santo Padre recordó que muchos jóvenes, a lo largo de los siglos, tuvieron que afrontar este momento decisivo de la vida. Así como Salomón, también Francisco de Asís, que era joven y rico, y estaba sediento de gloria y de fama, partió a la guerra, esperando ser nombrado "caballero" y revestirse de honores. Pero Jesús se le apareció en el camino y le hizo reflexionar sobre lo que estaba haciendo. Vuelto en sí, dirigió a Dios una pregunta sencilla: «Señor, ¿qué quieres que haga?».
"Y a partir de allí, volviendo sobre sus pasos, comenzó a escribir una historia diferente: la maravillosa historia de santidad que todos conocemos, despojándose de todo para seguir al Señor, viviendo en pobreza y prefiriendo el amor a los hermanos, especialmente a los más débiles y pequeños, al oro, a la plata y a las telas preciosas de su padre".
Dios nos da una nueva lógica
Y antes de hablar de los dos nuevos santos, ambos enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él, Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, un joven de principios del siglo XX y un adolescente de nuestros días, el Obispo de Roma puso el ejemplo de otro joven que respondió con su "si" al Señor y entregó su vida a Él, el joven Agustín de Hipona.
"A veces nosotros los representamos como grandes personajes, olvidando que para ellos todo comenzó cuando, aún jóvenes, respondieron 'sí' a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí. A este respecto, san Agustín cuenta que, en el «nudo tortuosísimo y enredadísimo» de su vida, una voz, en lo profundo, le decía: «Sólo a ti quiero». Y, de esa manera, Dios le dio una nueva dirección, un nuevo camino, una nueva lógica, donde nada de su existencia estuvo perdido".
Pier Giorgio y su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración
Al referirse a Pier Giorgio Frassati, el Pontífice dijo que, él encontró al Señor por medio de la escuela y los grupos eclesiales y dio testimonio de ello a través de su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración, en la amistad y en la caridad. Hasta el punto de que, a fuerza de verlo recorrer las calles de Turín con carritos repletos de ayuda para los pobres, sus amigos lo llamaban "Empresa de Transportes Frassati".
"También hoy, la vida de Pier Giorgio representa una luz para la espiritualidad laical. Para él la fe no fue una devoción privada; impulsado por la fuerza del Evangelio y la pertenencia a asociaciones eclesiales, se comprometió generosamente en la sociedad, dio su contribución en la vida política, se desgastó con ardor al servicio de los pobres".
Carlo encontró a Jesús en su familia y en los sacramentos
De Carlo Acutis, el Santo Padre dijo que este joven encontró a Jesús en su familia, gracias a sus padres, Andrés y Antonia y después en la escuela, también él, y sobre todo en los sacramentos, celebrados en la comunidad parroquial.
"De ese modo, creció integrando naturalmente en sus jornadas de niño y de adolescente la oración, el deporte, el estudio y la caridad".
Cultivaron el amor a Dios a través de medios sencillos
Ambos, Pier Giorgio y Carlo, destacó el Papa, cultivaron el amor a Dios y a los hermanos a través de medios sencillos, al alcance de todos: la Santa Misa diaria, la oración, y especialmente la adoración Eucarística. Otra cosa esencial para ellos era la confesión frecuente.
"Carlo decía: «Cuando nos ponemos frente al sol, nos bronceamos. Cuando nos ponemos ante Jesús en la Eucaristía, nos convertimos en santos», y también: «La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto. Basta un simple movimiento de ojos»".
Ambos, además, tenían una gran devoción por los santos y por la Virgen María, y practicaban generosamente la caridad.
"Pier Giorgio decía: «Alrededor de los pobres y los enfermos veo una luz que nosotros no tenemos». Llamaba a la caridad "el fundamento de nuestra religión" y, como Carlo, la ejercitaba sobre todo por medio de pequeños gestos concretos, a menudo escondidos, viviendo lo que el Papa Francisco ha llamado «la santidad de la puerta de al lado»".
La enfermedad no les impidió amar a Dios
El Papa León XIV dijo que, incluso cuando los aquejó la enfermedad y esta fue deteriorando sus jóvenes vidas, ni siquiera eso los detuvo ni les impidió amar, ofrecerse a Dios, bendecirlo y pedirle por ellos y por todos.
"Un día Pier Giorgio dijo: «El día de mi muerte será el día más bello de mi vida»; y en su última foto, que lo retrata mientras escalaba una montaña de Val di Lanzo, con el rostro dirigido a la meta, había escrito: «Hacia lo alto». Por otra parte, a Carlo, siendo aún más joven, le gustaba decir que el cielo nos espera desde siempre, y que amar el mañana es dar hoy nuestro mejor fruto".
Nos invitan a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto
Finalmente, el Santo Padre dijo que, los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación para todos nosotros, sobre todo para los jóvenes, a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra.
«Nos animan con sus palabras: "No yo, sino Dios", decía Carlo. Y Pier Giorgio: "Si tienes a Dios como centro de todas tus acciones, entonces llegarás hasta el final". Esta es la fórmula, sencilla pero segura, de su santidad. Y es también el testimonio que estamos llamados a imitar para disfrutar la vida al máximo e ir al encuentro del Señor en la fiesta del cielo».
LAS EDADES DEL HOMBRE. CLAVES DE UNA EXPOSICIÓN PROVOCATIVA
Castilla y León redescubren su identidad
a través del relato de su historia artística de salvación
(XXVIII. La Esperanza. Zamora)
Desde el año 1988, en la Catedral de Valladolid, de modo ininterrumpido se vienen celebrando las muestras de este singular patrimonio religioso hasta la presente de Zamora, de principios de octubre de 2025 y al Domingo de Resurrección, abril de 2026 . A lo largo de su trayectoria de casi 30 años, ha atraído más de doce millones de visitantes y ha permitido exhibir más de 5.300 obras de arte en más de 40 templos.
El motivo de la actual edición -XXVIII- con el título de "Esperanza" se debe a la temática propuesta por el Papa Francisco para el Año Jubilar vigente. El argumento clave es: este periodo "será un año de esperanza para todo el mundo, que sufre el flagelo de las guerras, los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19 y la crisis del cambio climático."
Destacamos algunas claves de la muestra iconográfica de Valladolid que han dado la pauta a las sucesivas de Burgos, León, Salamanca, Amberes, Palencia…y la presente de Zamora:
La gélida catedral de Valladolid acogió calurosamente el hondón del alma de Castilla a flor de cultura, arte y fe. Después los claustros de Burgos con la exposición documental y bibliográfica, vidrieras de la catedral León y la música, Salamanca morada de contrapunto cultural, Flandes como puente cultural castellano-europeo, Palencia hogar de la catedral, Burgo de Osma la "casa de seis pisos" como modelo de una diócesis 14 veces centenaria, Encrucijadas en Astorga y el cruce intercultural, RemembranZa en Zamora, Segovia para el 2003, Ávila 2004, Ciudad Rodrigo 2006. El nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en su discurso de investidura prometió llevar una muestra a los Estados Unidos para el 2002.
Como un alambre eléctrico, así ha golpeado cordialmente las fibras más sensibles de las gentes de nuestra tierra que se han precipitado febrilmente, como imantados por este ventanal de historia viva que representa la exposición.
Eugenio D'Ors repetía con frecuencia que: "donde no hay tradición hay plagio". Aquí hemos presenciado el crepitar renovado de esas brasas vivas que luchan por despejar la ceniza de su historia. Volvemos a recobrar nuestro "carnet de identidad", nuestro yo colectivo más auténtico y profundo.
Guiados por la magia del icono, contemplando con serenidad que se asombra y dialoga, recorremos los hitos de nuestras "edades" que laten unísonas con las "edades" de Cristo, de la Iglesia. Cual familia que rememora sus acontecimientos más entrañables (gozosos, dolorosos y gloriosos) en un álbum de fotos, así nos trasponemos en la visita.
Don Miguel de Unamuno calificó a los castellanos "de alma viva, adormecida tal vez, soterrada, pero viva siempre." (La casta histórica Castilla, página 60) descubriendo su sustantividad en que "con su mística llegó a los profundo de la religión, al reino que no es de este mundo, al manantial vivo del que brotaba la ley social a la roca de su conciencia." (Ibidem, página 79) De este inmarcesible hontanar de cultura y fe, humanismo y arte, han brotado prístinos veneros de vida que reconfortan el agitado vivir de nuestro siglo. Me parece de gran interés hacer memoria de las líneas maestras de la primera exposición, la iconográfica de Valladolid, que marcó los hitos de las siguientes.
Un amplio espacio de paz y libertad interior para el amenazado hombre de carne y hueso de nuestros días. Bellamente lo expresa Eliot en los versos que nos dan la bienvenida:
¡Silencio! y mantened una distancia respetuosa.
Pues noto que se acerca
la Piedra. Que quizá responderá a nuestras dudas.
La Piedra. El Observador. El Forastero.
El que ha visto lo que ha ocurrido
y el que ve lo que va a ocurrir.
El Testigo. El Crítico. El Forastero.
El Agitado por Dios, en quien la verdad es innata.
1.- LABOR DE EQUIPO. Obra de tal envergadura excede la individualidad. Y aquí nos encontramos con la colaboración entusiasta de todos los obispos de la región, las entidades financieras (Caja Salamanca, Junta de Castilla y León), críticos del arte (Martín González, Álvarez Villar, catedráticos de la Universidad entre otros), periodistas y estetas como Jiménez Lozano, especialistas en exposiciones como Dª Eloísa García de Watemberg, diseñador arquitectónico como Pablo Puente, restauradores, fotógrafos, divulgadores... coordinados por el emprendedor y creativo José Velicia, quien ya cruzó el umbral de la eternidad, justo a los pocos días de presentar la última fase de "la casa de seis pisos" en Burgo de Osma, Soria; actualmente ha tomado la posta otro de los pioneros, el P. Antonio Menéndez.
2.- VALENTÍA EN LA OFERTA. Apartándose de los tópicos de la cultura oficial, de vanguardia, o de las exposiciones al uso, aglutina arquitectura, escultura, pintura... alrededor de la fuerza del icono que supera escuelas, técnicas y estilos. Desborda el fin mostrativo, aunque lo asume, para evocar, sugerir, narrar y, sobre todo, interpelar.
3.- ELEGANCIA EN LA PRESENTACIÓN. Con frecuencia se acusa a los católicos el "no cuidar la imagen, su escaparate". Aquí captamos rápidamente la pasión por la obra bien hecha, el cuidado del mínimo detalle. Desde la nominación de cada capítulo con lenguaje tan sugerente, bello y actual; el Catálogo gráfico a todo color comentado por especialistas de altura; el marco arquitectónico diseñado; la claridad de las bóvedas pintadas; la música ambiental; la iluminación de los iconos que tan cercanos se presentan... Todo ayuda a sentirse a gusto, como en tu casa. A mí me recordó la frase que Cervantes dedica a Salamanca: "que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado". Quien visita las catedrales de Valladolid, Burgos, León, Salamanca...saca al menos una conclusión: tengo que volver con más calma. Parece que hemos encontrado nuestra morada y "contrapunteados", contrastados con el mundo, lo de fuera, queremos buscar armonías cribando lo positivo.
4.- REIVINDICACIÓN Y RESCATE. Sin olvidar a primeras figuras tales como Gregorio Fernández, Mena, Juni, el Greco, se reivindica la obra anónima de artistas que han acompañado a nuestro pueblo en gozos y esperanzas, en sus dolores y sonrisas. De ahí que se presente bajo el simple nombre de "Maestro", de San Pablo de la Moraleja, de Olivares de Duero, de Manzanillo... A veces se desconoce hasta la localidad, como las tallas de "la Anunciación" de Gamonal -Burgos-, o la pareja de Juan Evangelista acogiendo a la Virgen -León-. Entre los maestros rescatados habría que destacar a Teresa Díez, con sus antológicos frescos, Fernando Gallego, Alejo de Vahía... y hasta obras casi descubiertas con ocasión de esta muestra como en el caso del retablo de San Juan Bautista -parroquia de El Salvador, Valladolid-, o "El Juicio Final" -en San Nicolás, Burgos-.
5.- FOCO DE ENCUENTRO. Sin apenas medios de comunicación de largo alcance, el anuncio de la muestra se ha dado por vía oral. Las colas formadas desde horas antes de su apertura han sido la mejor propaganda para el millón de visitantes. Sorprendente en una exposición de arte religioso en la que no se ha buscado el reclamo del artista superstar o la obra máxima. De todos los puntos de la geografía española, especialmente castellana, también europea, se han dado cita en Valladolid. Tanto que el ramo de hostelería, ante tal multiplicación de comensales, pidió que se prolongase como exposición permanente hasta el año 2.000. Se ha dado el caso de que miembros de una misma familia, dispersos por toda la península, sin previo aviso, se encontrasen en la catedral.
Hombres de toda condición (edad, cultura...) se han ido encontrado aquí. Niños de enseñanza primaria y secundaria a los que se regalaba una atractiva guía didáctica, universitarios con sus profesores, eclesiásticos como el cardenal -en aquel momento- D. Marcelo González con todos los seminaristas de Toledo, literatos como Alberti, Delibes, políticos como Múgica o Aznar... Todos, independientemente de su ideología, han disfrutado aquí. El mismo tono de las conversaciones de los vallisoletanos ha subido culturalmente muchos quilates.
6.- HACIA UN GRAN DEBATE CULTURAL. La polémica sobre la ciencia española que agitó el S. XIX y principios del XX español con la Institución Libre de Enseñanza (precisamente en los días de la exposición de Valladolid se ofrecía simultáneamente en el Palacio de Santa Cruz sobre su "Residencia de Estudiantes") y los católicos liderados por Menéndez Pelayo aboca aquí a realidades muy concretas. Para los primeros, si España quería desempeñar un rol en Europa debería cortar con la trayectoria secular católica; para los segundos, si España quería ser algo en el futuro debería ser fiel a su tradición católica. Juan Pablo II – en sus visitas al suelo patrio hispano- lo proclamó ante los intelectuales en la Complutense: "Tanto dentro como fuera de sus fronteras, España se ha hecho a sí misma, acogiendo la universalidad del Evangelio y las grandes corrientes culturales de Europa y del mundo..." (3-XI-82). Recordemos si no el cisterciense de Santa María de Valbuena, el gótico flamenco que se expone en la mayoría de los capítulos. "La Iglesia -continúa el Papa- ha estado presente en todas las etapas de la gestación y del progreso de la civilización española".
La exposición confirma la verdad de estas palabras con esos relámpagos de belleza que, vivos en el santuario iconográfico de la catedral de Valladolid en 1988, han iluminado el cielo cultural castellanoleonés, español, europeo, en las ocho ediciones culminadas hasta la fecha. Todo arrancó en la catedral herreriana de la ciudad del Pisuerga en 1988 con más de un millón de visitantes; le siguió la muestra bibliográfica de Burgos' 90, la investigación de fondos musicales (León'91), el congreso "fe-arte" y la exposición "El Contrapunto y su morada" (Salamanca'93), la vinculación con Europa a través de Flandes (Amberes´95), la historia de una diócesis en "La Ciudad de los Seis Pisos" (Burgo de Osma ' 97), el proceso de construcción de una catedral en "Memorias y esplendores" (Palencia' 99), "Encrucijadas" (Astorga´2000) Fue una magnífica preparación para el año de España: 1992, en la que reflexionó sobre sus valores, sobre el sentido último de la trayectoria histórica, pero no para mirarse en su ombligo, sino como trampolín hacia el Tercer Milenio.
7.- APROVECHAMIENTO DEL ÉXITO. La honda resonancia cosechada en todos los sectores, ha dado confianza a los organizadores que se han sentido desbordados por la avalancha del público para emprender nuevos proyectos del que éste es paradigmático. Ahí están las exposiciones "Hacia el Tercer Milenio" en Cataluña, el pabellón de la Santa Sede en la Expo de Sevilla, "Cruce de Caminos" sobre el Camino de Santiago... y hasta las espectaculares dedicadas a Felipe II en 1998 y Carlos V en el 2000.
8.- CATEQUESIS DE ALTURA. En ningún momento se ha ocultado la finalidad catequética de presentar la historia de la salvación de forma creativa. Los 10 capítulos de la primera muestra responden en el contenido a artículos del Credo Católico y bien podrían denominarse: Dios Creador (I), Dios en la Historia (II), Caminos de santidad (III y IX), Dios Redentor (IV y V), Nuestros modelos: los santos (VI y VII), Los novísimos y la fe militante del barroco (VIII), el gozo de la Resurrección (La Re-Creación, X).
La bibliografía ofrecida: el Catálogo, la Guía entregada a cada visitante, el guión práctico y sugerente de "Imágenes de la Fe", las postales, los posters, el cuadernillo didáctico, el vídeo de "Pueblo de Dios" con texto de Martín Descalzo o la Misa retransmitida el domingo 29 de enero... el texto de Monseñor Delicado Baeza "Antesala de la exposición iconográfica", con la ayuda oral de personal especializado, ha ayudado a inocular la vida cultural-cristiana que se ha querido ofertar.
9.- EN EL CORAZÓN DE LA EXPOSICIÓN. Después de haber visitado en numerosas ocasiones la catedral, cuesta llegar al final. Siempre me detenía en el capítulo I ante el tapiz de la Redención o ante las filigranas de la arqueta de S. Genadio y la monumental pila bautismal románica. Del capítulo II me atrae la mano suplicante del Cristo de S. Esteban (Segovia), el fascinante apostolado románico de Alba de Tormes, la virgen-trono de Astorga y Nuestra Señora de la Vega (tan cercana en Valladolid y ahora de nuevo en su sitio), la ingenuidad de la Anunciación de Gamonal (Burgos) -en la portada de la Guía-. Y después de esta catarata de sensaciones e imágenes, el oasis del cisterciense en la sala III. Llegamos al corazón, capítulo IV, "El dolor y la sonrisa". La patética imagen de la muerte andante con un féretro en la mano nos recuerda los estragos de la Peste Negra y la amenaza de esta terrible fiera apocalíptica del S. XIV. La respuesta que el pueblo fiel dio la tenemos en la singular hondura de los Cristo góticos sufrientes que inspiran compasión (el de Amusco, el "Ecce Homo" de Prevost...), misericordia ("Ecce Homo" de Morales, "Calvario" de Cuéllar, Segovia), asumiendo e iluminando el dolor. Pero nuestra gente "sonríe aunque sangra su alma" y lanza su mirada a los graciosos y maternales gestos de sus Vírgenes como "Nuestra Señora de la manzana" de Silos (Burgos). El realismo sublime del dolor sonriente, humano y divino a un tiempo, lo encarna magistralmente la pareja escultórica que representa a Juan Evangelista acogiendo a María tras la muerte de Jesús (obra anónima de XIV, León) (El póster más difundido).
10.- SANTUARIO DE HUMANISMO. En un momento en que se diseca y reduce al hombre, recordando "el origen del hombre y mirando a Cristo resucitado -anota Mons. Delicado Baeza- (los iconos) le devuelven al hombre su propia estima y una firme esperanza". Uno descubre aspectos esenciales al ser humano, se siente más pleno, más gozoso de ser hombre, "algo tan grande que hasta Dios quiso serlo" (Ortega y Gasset), por eso EDADES DEL HOMBRE.
José Antonio Benito Rodríguez
Más información: https://lasedades.es/exposiciones/
SÁNCHEZ ADALID, J. El Mozárabe (Ediciones B.S.A, Barcelona 2004, pp. 766)
(El destino de dos seres excepcionales en la península Ibérica bajo la dominación musulmana)
Me encanta la precisión histórica de los acontecimientos, protagonistas, lugares, ideas, recreados magistralmente para nuestro tiempo. Basta con ver los epígrafes de su nota histórica (pp.751-763) para comprobar los asuntos decisivos de la obra: los mozárabes, comunidades cristianas bajo el dominio islámico; Almanzor, ambicioso e inteligente caudillo musulmán que llegará en el 997 a destruir el emblemático templo de Santiago de Compostela; los vikingos o normandos que llegaron a saquear los reinos cristianos; los monasterios y clérigos aventureros; Constantinopla como capital del imperio bizantino; Sicilia, Cataluña, Santiago. De igual modo me resulta muy práctico su glosario de términos específicos como "almud" (medida antigua de áridos correspondiente a media fanega), "cadí" (noble árabe, especie de juez o gobernador).
"La historia nos enseña que las grandes hazañas son sólo fruto del sacrificio" p. 62
Esta gran novela histórica nos sitúa a finales del primer milenio, en la Córdoba de los Califas donde convivían pacíficamente cristianos y musulmanes, unas veces mejor y otras peor avenidos dependiendo del Califa que dirigía los designios de este esplendoroso califato; la situación cambiara radicalmente con la llegada del guerrero Almanzor, ya cerca del año 1.000, que supuso la expulsión de los católicos mozárabes.
Cuando en 939 el emir Abd-al-Rahman III se erige como califa, la España musulmana comienza una etapa de esplendor inigualable cuyo estandarte será su capital, Córdoba. En esta ciudad coinciden Asbag y Abuámir, dos seres separados por su origen a quienes la historia unirá y separará a lo largo de sus vidas.
Asbag, el mozárabe, es un erudito que pronto se ganará la confianza del culto y tolerante califa Alhaquen. Gracias a sus dotes diplomáticas, este clérigo aventurero recorrerá tierras lejanas hasta convertirse en el consejero de algunos de los personajes más emblemáticos del momento.
Por su parte, la trayectoria de Abuámir no será menos sorprendente. Llegado a la capital para estudiar leyes en la madraza de la mezquita Mayor, este joven y ambicioso musulmán desarrollará una fulgurante carrera militar que hará de él el segundo hombre más importante del califato: el legendario y temido Almanzor.
Desde sus distintas posiciones, Asbag y Abuámir viajan hasta el corazón mismo de una Europa que, inquieta, aguarda la llegada de un nuevo milenio.
León XIV vuelve a sorprendernos con un texto conmovedor dedicado a los santos peruanos, especialmente a Santo Toribio, como auténticos artífices de la peruanidad y solidaridad en el Perú.
El Papa a la semana social en Perú: "Urge el testimonio de santos de hoy"
"Resulta evidente -dice el Papa León-, a quien repase la historia del Perú, que aquellas tierras han sido acompañadas por un designio particular de la Providencia, sobre todo en cuanto a nuestra fe católica, que se ha profesado siempre en armonía con la atención y el servicio a los más necesitados. Sólo así puede entenderse la 'densidad de santidad' que registra esa nación, tan cercana a mi ministerio y a mi plegaria".
Los santos peruanos
Y menciona en su mensaje los testimonios de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, y San Juan Macias; y junto a ellos un evangelizador español en Perú, santo Toribio de Mogrovejo. "Hablan de una presencia vigorosa y fecunda del Evangelio", dice el Papa.
Y contemplando la actualidad, expresa el Papa León XIV que "el dolor por la injusticia y la exclusión que padecen tantos hermanos nuestros nos apremia a todos los bautizados a dar una respuesta que, en cuanto Iglesia, debe corresponder a los signos de los tiempos desde las entrañas del Evangelio".
Los santos de hoy
El Pontífice insiste en la urgencia de la santidad: "urge el testimonio de santos de hoy, es decir, de personas que permanezcan unidas al Señor, como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15,5). Pues los santos no son adornos de un pasado barroco; surgen de un llamado de Dios para construir un futuro mejor".
Luego, sobre la acción social, señala en el mensaje "que toda acción social de la Iglesia ha de tener como centro y meta el anuncio del Evangelio de Cristo, de modo tal que, sin desatender lo inmediato, siempre conservemos la conciencia de la dirección propia y última de nuestro servicio. Pues si no damos a Cristo íntegro, estaremos siempre dando extremadamente poco".
Pan material y Pan la Palabra
Finalmente, el Papa recuerda que "no son dos amores, sino uno solo y él mismo, el que nos mueve a dar tanto el pan material como el Pan de la Palabra que, a su vez, por su propio dinamismo, habrá de despertar hambre del Pan del cielo, ese que sólo la Iglesia puede dar, por mandato y voluntad de Cristo, y que ninguna institución humana, por bien intencionada que sea, puede reemplazar".
"Con el deseo de que estas jornadas sean fructíferas y contribuyan a dar un nuevo impulso a la pastoral social en esa querida Iglesia peruana, a todos imparto de corazón la implorada Bendición Apostólica", concluye el Papa.
TODO EL TEXTO[Lima, 14 al 16 de agosto de 2025]
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Saludo cordialmente a los participantes en la Semana Social, que se realiza en Lima del 14 al 16 de agosto. Agradezco la invitación que me han hecho mis hermanos obispos para compartir unas reflexiones con todos ustedes.
Resulta evidente, a quien repase la historia del Perú, que aquellas tierras han sido acompañadas por un designio particular de la Providencia, sobre todo en cuanto a nuestra fe católica, que se ha profesado siempre en armonía con la atención y el servicio a los más necesitados. Sólo así puede entenderse la "densidad de santidad" que registra esa nación, tan cercana a mi ministerio y a mi plegaria. Los testimonios de vida mística, en santa Rosa de Lima; de caridad ardiente, en san Martín de Porres; y de amor a los pobres, en san Juan Macías, hablan de una presencia vigorosa y fecunda del Evangelio, que nunca descuidó la oración por servir al prójimo, ni tampoco se olvidó de los pequeños mientras engrandecía y embellecía el culto debido al Dios eterno.
A este respecto, son iluminadoras las palabras de san Pablo VI en la canonización de Juan Macías: él «iba uniendo a todos en la caridad, trabajando en favor de un humanismo pleno. Y todo esto, porque amaba a los hombres, porque en ellos veía la imagen de Dios. ¡Cuánto desearíamos recordar esto a cuantos hoy trabajan entre pobres y marginados! No hay que alejarse del Evangelio, ni hay que romper la ley de la caridad para buscar por caminos de violencia una mayor justicia. Hay en el Evangelio virtualidad suficiente para hacer brotar fuerzas renovadoras que, trasformando desde dentro a los hombres, los muevan a cambiar en todo lo que sea necesario las estructuras, para hacerlas más justas, más humanas» (Homilía, 28 septiembre 1975).
Junto a estos tres grandes testimonios de vida cristiana que nos han legado los siglos XVI y XVII, y otros más que aún podrían mencionarse, ¿cómo no recordar el ministerio episcopal de santo Toribio de Mogrovejo, español por nacimiento, pero evidentemente peruano por su actividad misionera y su extensísima labor pastoral? En el curso de su episcopado fundó un centenar de parroquias, convocó un Concilio Panamericano, dos consejos provinciales y doce sínodos diocesanos; todo ello mientras entregaba día a día lo mejor de sus fuerzas en favor de los abandonados y de quienes habitaban aquellas regiones geográficas o culturales que mi Predecesor, el Papa Francisco, llamaba "las periferias". Podemos decir que Toribio fue, en el siglo XVI, el símbolo episcopal de la auténtica sinodalidad y del Evangelio ofrecido en las periferias. Las tierras peruanas lo vieron no sólo en el fragor de una acción apostólica que todavía hoy nos asombra; sino también en la quietud de su rostro sereno y su aspecto recogido y devoto, que mostraban bien de dónde le venía esa fuerza: de una intensa oración y unión con Dios.
Contemplemos ahora nuestro tiempo, atravesado por múltiples desafíos en el orden económico, político y cultural. El dolor por la injusticia y la exclusión que padecen tantos hermanos nuestros nos apremia a todos los bautizados a dar una respuesta que, en cuanto Iglesia, debe corresponder a los signos de los tiempos desde las entrañas del Evangelio. Para ello, urge el testimonio de santos de hoy, es decir, de personas que permanezcan unidas al Señor, como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15,5). Pues los santos no son adornos de un pasado barroco; surgen de un llamado de Dios para construir un futuro mejor. Comprendamos, al mismo tiempo, que toda acción social de la Iglesia ha de tener como centro y meta el anuncio del Evangelio de Cristo, de modo tal que, sin desatender lo inmediato, siempre conservemos la conciencia de la dirección propia y última de nuestro servicio. Pues si no damos a Cristo íntegro, estaremos siempre dando extremadamente poco.
Queridos hermanos y hermanas: no son dos amores, sino uno solo y el mismo, el que nos mueve a dar tanto el pan material como el Pan de la Palabra que, a su vez, por su propio dinamismo, habrá de despertar hambre del Pan del cielo, ese que sólo la Iglesia puede dar, por mandato y voluntad de Cristo, y que ninguna institución humana, por bien intencionada que sea, puede reemplazar. Y, por nuestra parte, no dejemos de recordar las palabras del Apóstol de los gentiles: «No nos cansemos de hacer el bien, porque la cosecha llegará a su tiempo si no desfallecemos» (Ga 6,9).
Con el deseo de que estas jornadas sean fructíferas y contribuyan a dar un nuevo impulso a la pastoral social en esa querida Iglesia peruana, a todos imparto de corazón la implorada Bendición Apostólica.
Vaticano, 4 de agosto de 2025
LEÓN PP. XIV
La historia olvidada de Rollán: cómo un fuero propio y la guerra forjaron su identidad
Acompañado por el autor, Mingo ha subrayado el objetivo fundamental de estas publicaciones: "divulgar, pero también dar a conocer y, por supuesto, transmitir la memoria de nuestros pueblos". Este libro, del que se han editado 300 ejemplares, se erige como un pilar para que los habitantes de Rollán no solo conozcan sus orígenes, sino que también puedan defender su legado, una de las "consecuencias directas de este tipo de publicaciones", según el diputado.
Una investigación de más de tres décadas
Mateo Martín Berrocal, natural de Rollán y profundamente ligado a su pueblo, inició sus primeras pesquisas en 1988. Lo que comenzó como un interés personal se convirtió en un proyecto de vida, compaginado con su trabajo diario y marcado por innumerables desafíos. El propio autor ha relatado las dificultades de su labor, que le llevó a realizar incontables viajes al Archivo Histórico Nacional en Madrid y a otros centros documentales.
"Tuve una época en la que a mí me resultaba dificultoso, leer algunos textos de los manuscritos, precisamente porque de eso yo experiencia tenía nula", ha confesado Martín Berrocal. La complejidad de descifrar legajos antiguos fue un obstáculo que superó invirtiendo tiempo de sus vacaciones y fiestas locales para sumergirse en los archivos. Este esfuerzo, que se ha prolongado durante más de 35 años y que incluso dio lugar a dos libros previos sobre la República y la Guerra Civil, culmina ahora con esta obra que abarca desde la repoblación medieval hasta la Restauración.
Rollán bajo el señorío de la Orden de Alcántara
El eje central del libro es el extenso periodo de más de 650 años durante el cual Rollán perteneció a la Orden Militar de Alcántara. La villa vivió bajo una doble dependencia: el Priorato de Rollán, que gestionaba los asuntos religiosos, y la Encomienda de la Magdalena, a cargo de los temas civiles. Esta particularidad convirtió a Rollán en un territorio con una jurisdicción especial, casi independiente de la Diócesis de Salamanca.
Martín Berrocal ha destacado que la relevancia histórica del municipio va más allá de lo local. "La importancia de Rollán es notoria. Algunos, incluso, yo creo que trascienden el ámbito de lo local por su interés", ha afirmado el autor. La historia documentada de la villa arranca en 1194, con un escrito que ya menciona la iglesia de San Juan de Rollán, de probable origen románico. Poco después, hacia 1219, pasaría a formar parte de la Orden de Alcántara.
Uno de los hitos que demuestra su singularidad fue la concesión de un fuero propio por parte del maestre de la Orden en 1268, lo que le otorgó una notable independencia del Concejo de Salamanca, consolidado tras un pleito en 1425.
Conflictos con el Obispado y escenario de guerra
La condición de Rollán como priorato 'nulius diócesis' (no dependiente de la diócesis) generó constantes tensiones con el Obispado de Salamanca. Los obispos "no siempre se resignaron a ello, por lo que a veces llegaron a producirse pleitos", ha explicado David Mingo. El más célebre, detallado en el libro, fue el mantenido contra el obispo Jerónimo Manrique de Lara, que requirió la intervención del propio rey Felipe II para dictar sentencia en 1591.
El libro también arroja luz sobre el papel crucial de Rollán durante la Guerra de la Independencia. La villa se convirtió en base de operaciones para una facción de la partida del célebre guerrillero Julián Sánchez 'El Charro'. Desde allí se lanzaron acciones notables, como una refriega contra soldados franceses en el paraje de La Madroña el 1 de enero de 1810, y una audaz incursión en el Teso del Zurguén en la capital salmantina en 1811. El pueblo también sufrió las consecuencias del conflicto, padeciendo un importante saqueo el 18 de marzo de 1808.
El fin de una era
La obra narra el lento y complejo proceso que culminó con el fin del Priorato. Un plan de reajuste diocesano iniciado en 1853 se vio paralizado por la revolución liberal del bienio 1854-1856 y no se retomó hasta años después. Finalmente, el 22 de octubre de 1868 se remitió el expediente al Ministerio de Justicia, sentando las bases para su integración definitiva en la Diócesis de Salamanca.
La histórica pertenencia de Rollán a la Orden de Alcántara concluyó oficialmente el 17 de diciembre de 1873, cerrando un capítulo de más de seis siglos y medio. Con la publicación de esta monografía, que estará disponible en librerías a un precio de 12 euros, Mateo Martín Berrocal no solo ofrece un relato pormenorizado de ese pasado, sino que devuelve a su pueblo una parte fundamental de su identidad, forjada entre fueros, pleitos y el eco de la historia.
